¿Cuál fue el primer disco del Rock Nacional?

"¿Puede el rock nacional ser rock sin ser contestatario?"

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Esta historia arranca en un mundo lejano donde la radio es prácticamente el único medio de comunicación disponible y  los noticiarios son quienes suscitan mayor interés del público, seguidos por los radioteatros y los eventos deportivos como el boxeo y el fútbol. Pero para quienes buscan agitar sus pasiones con otras cadencias las propuestas son bastante más escasas, oscilando entre el tango, el folklore, la ópera, la mal llamada música “clásica” y algo de jazz.

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La mayoría de las casas posee una radio mientras el tocadiscos o “combinado”, como se lo solía llamar,  resulta esquivo para los sectores populares en el momento en que la televisión irrumpe para cambiarlo todo. El rock es casi desconocido en la Argentina al momento en que la dictadura de 1955 bombardea la Plaza de Mayo y destierra a Perón para aplicar una censura conservadora y opuesta al destape sexual del que el rock, en breve, será protagonista.

Momentáneamente, mientras algunos de los futuros pioneros del género entran en la adolescencia, el rock y luego el beat comenzarán a permear al país con discos que, viajando por río en barcos extranjeros, arribarán a los dos principales puertos del país: Buenos Aires y Rosario. De ahí que una de las primeras bandas que surja sea Los Gatos Salvajes de Nebbia y Fogliata, que provenientes de aquella ciudad santafesina se instalarán durante 1965 en la capital para registrar su disco homónimo.

En Buenos Aires la escena es un poco más numerosa que en Santa Fe y se nuclea en torno a la ya mítica “Cueva”. Un bar de jazz alojado en un sótano de la calle Pueyrredón, antes cabaret, en el que se congregaban variados personajes de la bohemia porteña y que pasó a la historia como punto de reunión de algunos referentes como Moris, Javier Martínez, Moro, Medina y Zaguri.

La Cueva va a albergar entonces a toda una fauna de pensadores, poetas, periodistas y músicos que leen a los clásicos de la generación beat como Ginsberg, Kerouac y Borrows, escuchan rock y buscan la forma de pegarla en concursos, clubes y discográficas, mientras ven al mundo cada vez más oscuro. Y es que en plena guerra fría EEUU está comenzando otra guerra en Vietnam a tan solo 20 años de haber lanzado dos bombas atómicas que borraron de la faz de la tierra a 130.000 japoneses. La guerra fría propone el armagedón nuclear y la distopía literaria retoma un nuevo y sombrío impulso.

De ese barrio de Once, donde La Perla y La Cueva son los ejes que organizan el mapa bohemio, nace otra banda que para muchos es la responsable del disco inaugural del rock nacional: Los Beatniks, liderados por Mauricio «Moris» Birabent y Alberto Ramón García (más conocido como Pajarito Zaguri) pondrán la piedra fundamental en 1966 al conseguir, a pura insistencia de Pajarito, una entrevista con un alto ejecutivo de CBS quien les propondrá la grabación del primer y único disco de la agrupación.

Si bien es cronológicamente innegable que el disco de Los Gatos Salvajes ocurre primero, la polémica en torno a cuál es el disco fundador del rock nacional surge a raíz del género, pero también de la interpretación y la expresión artística. Algunos críticos le recriminan a Los Gatos un repertorio demasiado variado y aggiornado a las imposiciones de La Escalera Musical, la empresa que por aquel entonces los contrataba y utilizaba para hacer presentaciones, acompañamientos y jingles. Otras de las críticas apuntan contra sus canciones en inglés y el hecho de que sus letras no salían de la lógica inocente concebida por El Club del Clan. Aunque  vale la pena recalcar que en aquella época solo Los Teen Tops y Los Hooligans mexicanos se atrevieron a cantar rock en nuestro idioma. El género era concebido en inglés y romper esa lógica para grabar canciones propias en castellano o de autor, como se decía en la época, fue quizás el mayor desafío de los “padres fundadores”, en un contexto en el que los discos más vendidos eran versiones traducidas de temas de Elvis, Chuck Berry y The Beatles.

Pero, ¿Puede el rock nacional ser rock sin ser contestatario? Los más apasionados por el rock nacional opinan que no. Para estos promotores de dicotomías un tanto absurdas como Soda o Sumo, el primer disco del rock nacional es en realidad el de Los Beatniks y la posición no carece de argumentos. Para empezar, son una banda que hoy podríamos llamar “indie” o sin contrato, que escribe canciones a su antojo por fuera de la tutela de una empresa discográfica. En segundo lugar, esgrimen que a diferencia de Los Gatos, solo cantaban en castellano (aunque esto no es del todo cierto). Pero dos cosas inclinan la balanza por la banda porteña y es que, sin lugar a dudas, recogen la expresividad argenta al despotricar en contra de una cultura putrefacta y la insertan en un género foráneo, dando como resultado un híbrido al que llamaremos rock nacional y que durante las próximas tres o cuatro décadas será la banda de sonido de millones de adolescentes nacidos a orillas del plata.  

Continuará…

Disco de la semana: Little Dark Age de MGMT

Cancion de la semana: ¿No Te Sobra una Moneda? de Billy Bond y la pesada

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