Deuda y Rivadavia no es un cruce de calles

"175 Aniversario del fallecimiento del primer tomador de deuda externa"

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Deuda y Rivadavia no es un cruce de calles

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Deuda y Rivadavia no son un cruce de calles porteñas pero si una intersección que durará muchos años socavando la soberanía nacional

En estos tiempos pandémicos que corren y con la reestructuración de la deuda argentina, anunciada con bombos y platillos, surgió la idea de contar la vida de uno de los personajes argentinos más polémicos de nuestra historia. Justo cuando este 2 de septiembre se cumplen 175 años de su fallecimiento.

¿De quién estamos hablando? ¿Qué “prócer” murió en septiembre y no es Sarmiento? Precisamente no reconocemos su fecha como un feriado nacional porque Billiken no nos contó sobre él. La historia liberal se encargó de protegerlo y los sectores dominantes, que primero lo amaron y luego lo odiaron, se preocuparon para que en el imaginario colectivo asociemos su nombre y apellido con símbolos que no se asocian entre sí: el sillón presidencial, la avenida más larga del mundo y los cuadernos de tapa dura.

Así es, estamos hablando de Bernardino de la Trinidad González Rivadavia y Rivadavia. Un hombre de otra época, de esos que tienen una idea y desean llevarla hasta las últimas consecuencias. Aunque es conocido como el Primer Presidente de Argentina, cargo que se creó para él y en el que sólo duró 1 año y 4 meses, sus principales obras de gobierno pertenecen al tiempo en que fue ministro de gobierno de Martín Rodríguez entre 1820 y 1824.

Lo que deseamos resaltar es la herencia que Rivadavia y su grupo de amigos nos legaron. Pues lo más significativo, para nosotros, es la estafa y condicionamiento al pueblo argentino. En 1822 comenzaron las negociaciones con la banca de los hermanos Baring para obtener un préstamo cuyo dinero se destinaría hacia la fundación de pueblos, fortificación de la campaña, creación de puertos en la costa y construcción del sistema de agua corriente. Como todos sabemos el poco dinero que ingresó se destinó para sostener la guerra con el Brasil.

Para 1824 queda contratado el crédito. ¿Cuál era el verdadero interés del grupo rivadaviano? Mientras Europa se desangraba en guerras, Inglaterra expandió su imperio colonial por todo el mundo y al mismo tiempo desarrolló su sistema financiero. En este mismo año queda sellada la independencia de los pueblos americanos con la batalla de Ayacucho, donde el Mariscal Sucre vence definitivamente a las tropas españolas.

Simultáneamente, varias élites locales de los países libres se lanzan al mundo intentando insertarse en la economía pero para poder comerciar necesitaban ser reconocidos por las potencias europeas. Es aquí donde la primera potencia mundial aprovecha la ocasión para firmar acuerdos con las nacientes patrias americanas. Las condiciones eran simple: a cambio del reconocimiento internacional firmamos tratados de libre comercio, libre navegación de los ríos interiores y deben tomar créditos con nuestra banca.

De esta forma, en 1825, la provincia de Buenos Aires firma un tratado de libre comercio y se pone en marcha la unificación del país para ser reconocido por Inglaterra. Queda así sellada una relación de dependencia con Inglaterra que se disolverá con la decadencia de Gran Bretaña y el ascenso de Estados Unidos a mediados del siglo XX luego de la Segunda Guerra Mundial.

Pero por qué decimos “poco dinero” saquemos cuentas: Se pidieron 1.000.000 de libras al 70% nominal, se pagó 15% a los gestores del crédito, la banca inglesa retuvo el oro en su casa matriz y envío el 10% para que sea respaldo del papel moneda circulante y además cobró adelantado varias cuotas porque temía que el gobierno bonaerense no pagara en término. En total, llegaron 560.000 libras. Un verdadero auto-crédito que terminaron de pagar todos los argentinos en 1904.

Los Gestores del empréstito (los hermanos Parish Robertson, Féliz Castro, Braulio Costa, Miguel Riglos y Juan Pablo Sáenz Valiente) se hicieron de un importante dinero que los convirtió en los peces gordos del mercado financiero local. ¿Dónde decidieron invertir sus ganancias? En las nuevas tierras que se conseguían con las campañas militares. ¿Cómo lo consiguieron? Mediante la estructura jurídica establecida a través de la ley de arrendamientos.

La otra gran herencia del grupo rivadaviano es la concentración de la tierra. Las sucesivas campañas militares de Martín Rodriguez para expandir la frontera tenían como fin la obtención de nuevas tierras que puedan ser puestas en producción. Recordemos que la producción ganadera requiere muy poca inversión de capital y escasa mano de obra, ya que con alambre, maderas y algunos peones se pueden criar vacas. Pero se necesita de grandes extensiones de tierra para expandir el negocio.

¿Cómo se formaron la Estancias en la campaña de Buenos Aires? Fácil: a medida que se fue corriendo la frontera y los ataques de los nativos fueron disminuyendo se alquilaba la tierra. ¿Pero quién tenía el capital para pagar el alquiler hasta que la cría del ganado se pudiera comercializar? Los mismos hacendados que apoyaban al gobierno y que formaban parte del partido del orden. Mediante la Ley de Enfiteusis, el Estado no podía vender la tierra pública porque estaba hipotecada con el crédito de la Baring Brothers, el gobierno alquilaba la tierra a los hacendados.

El sistema estaba armado para que los mismos terratenientes, aliados a los comerciantes de la ciudad, se hicieran de mayor cantidad de tierras pues eran los mismos vecinos que decidían el valor de la cuota. Obviamente como todos eran amigos nadie controlaba ni pagaba la cuota. Así quedaron establecidos los grandes latifundios en la provincia de Buenos Aires. 8.500.000 de hectáreas quedaron en manos de 538 personas.

Para 1825 la provincia de Buenos Aires se encuentra nuevamente en condiciones de afrontar la organización del país. Rivadavia pone en marcha la última etapa de su plan. Se convoca a un Congreso Constituyente para organizar el país. Esta vez, la reunión es en la Atenas del Plata y ella impondrá las condiciones. Pero no todo sale como se esperaba: las victorias de los orientales en la Banda Oriental y su solicitud de anexión a las Provincias Unidas desatan la guerra con el Brasil apresurando los tiempos del Congreso.

Deuda y Rivadavia

En 1826 el Congreso incorpora a la Banda Oriental como provincia Argentina, dicta una ley asegurando la autonomía de las provincias y crea el cargo de presidente. El 8 de febrero es elegido, por los diputados, presidente Rivadavia. Para este entonces nuestro “No querido Prócer” ya tenía varios enemigos, estaba abiertamente enfrentado a:

  • La iglesia, por haberle cerrado los conventos, por quitarle la sociedad de caridad y dársela a las mujeres de sus amigos (Mercedes Lasada de Riglos va a ser la primera presidenta de la sociedad de beneficencia).
  • Los federales porteños, que fueron expulsados de la ciudad y hasta perseguidos.
  • Los sectores económicos medios de la ciudad que vieron como quedaban presos del nuevo sistema financiero manejado por sus amigos.

A pesar de las victorias en el campo de batalla, el nuevo presidente sabe que no va a poder sostener la guerra en el tiempo por falta de recursos. Pero es la Ley de Capitalización, que divide la provincia de Buenos Aires en dos partes y deja la ciudad en manos del poder ejecutivo, el motivo principal que va a llevar a enemistarlo del todo con sus antiguos aliados.

Los comerciantes y terratenientes le van a quitar el apoyo porque nuevamente veían afectados sus ingresos por una guerra y por una división de su territorio. Así llegamos a 1827, donde Rivadavia y su grupo se ven cada vez más solos políticamente. Por eso le encarga a Manuel García que firme la paz con el Brasil para así disponer de un ejército fuerte que pueda regresar al territorio y dominar la situación.

Pero como ya sabemos, la paz que firma García es totalmente deshonrosa para el país ya que le cede al enemigo todo el territorio de la provincia oriental y encima Argentina debe pagar por los gastos de guerra. El 27 de Junio de 1827 debe renunciar e irse a Europa.

De esta manera tan abrupta finaliza la vida política de dueño del sillón presidencial (que lo había traído de su casa, por eso cuando renunció se lo llevó). Nuevamente la crisis económica y política avanza en las provincias del Río de la Plata y se desata una guerra civil que tendrá al país envuelto en luchas de facciones por el control del puerto y la aduana de Buenos Aires durante 25 años.

Tratando de cambiar el imaginario colectivo que ronda en la sociedad argentina a causa del trabajo realizado por la historia tradicional, es que escribimos esta breve historia del “Prócer que No Fue” pero que manejó los destinos del país a su gusto y placer durante 7 años condicionando la vida de miles de argentinos. Sus ideas unitarias, centralistas, liberales y vende patria fueron rechazadas por las provincias y sus caudillos ya que su modelo económico sólo beneficiaba a la clase dominante porteña.

Queda demostrado que para poder pensar un país no es posible hacerlo en base a una sociedad, lugar y contexto externo a la sociedad en la que se vive. El mismo error cometerá Sarmiento 50 años después.

Como dato anecdótico queremos resaltar que sus tres hijos varones (Benito, Bernardino y Martín) no se reconocieron unitarios sino que por lo contrario todos fueron rosistas.

En 1834 regresa al Río de la Plata pero el gobernador Viamonte no le permite desembarcar y debe regresar a España. El 2 de septiembre de 1845 fallece en Cádiz alejado de todos. En su testamento deja expresado que no desea que sus restos regresen al país pero en 1857 sus hijos logran que sus restos descansen en lo que hoy es el cementerio de la Recoleta.

Pero el unitarismo porteño tenía un regalo para él. En la antigua plaza miserere, en 1934, hizo construir un mausoleo en su honor para depositar sus restos allí

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