"Las señales de vida llegan por wi-fi"

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Día 58 de cuarentena

"Las señales de vida llegan por wi-fi"

Día 58 de cuarentena

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Querido Diario:

Ayer por fin conseguí el permiso del ministerio y salí a comprar la tanza. Digo por fin pero la verdad que ni quería salir. No quiero ver gente. Vi pocas igual. Una, en realidad, bah, dos con el ferretero. Corté el pasto. Por el dengue más que nada, la vista del parque en modo baldío no me preocupaba. Bueno, un poco sí. Dicen que reaparecieron especies que habían emigrado a zonas rurales, otras que se pensaban extintas… Ayer a la madrugada (se me hace imposible dormirme antes de las cinco) oí chillidos, algo parecido al que hacen los monos, creo, y más tarde varios rugidos, la verdad ni idea si no, habrán sido gritos de algún vecino que enloqueció, aunque ya ni sé quiénes estarán vivos detrás de cada puerta. Nadie sabe. Las señales de vida llegan por wi-fi… Tuve miedo cuando me acerqué a cortar alrededor de la santa rita que estaba muy tupida y avanzada por la enredadera, qué se yo, cagazo de que me apareciera una iguana, un tatú carreta, qué mierda, un camello con sífilis, vaya uno a saber con esta desgracia… De todas maneras me había hecho un traje casi impermeable con bolsas de consorcio de las gruesas y le había ensamblado un casco de soldador, cosa de que nada del jardín me rozara. Igual me preocupan otras cosas. Todo en realidad me preocupa, las deudas que se acumulan, si nos cortarán los servicios, salir a comprar comida (si fuera por mí ya no saldría, ojalá decreten de una vez un sistema de delibery con drones), y sí, miedo, salir a la calle y que alguien me estornude cerca, que caiga sobre mi pelo desde un balcón la tos en spray de algún infectado con moléculas del virus… no sé qué me pasa… un mes atrás, de la desesperación por salir hasta soñé que iba a una clínica, contento, y me conectaban a una máquina, como si me hicieran diálisis, qué se yo, ni idea, y ahora, si veo gente u oigo autos me preocupo, ¿qué mierda hacen movilizándose esos suicidas?, y si veo la calle desierta me deprimo con la idea del fin del mundo. No doy más. Desinfecto hasta el tubo de lysoform con lavandina después de rociarme la ropa, la cama, los sillones, al gato que dicen que no, pero andá a saber si el virus no se le pega en los bigotes cuando anda por ahí, o en el pelo y después me estornuda mientras duermo… Ni quiero decirlo, pero a vos, Diario, no te puedo ocultar nada. Sí, pensé en sacrificarlo. No, por ahora ya me lo saqué de la cabeza. Basta. La otra vez vinieron de la farmacia porque había pedido alcohol (casi que me arrepentí cuando oí el timbre) y le dije al pibe que lo dejara apoyado en el pilar y le tiré los billetes desde la puerta en forma de avioncitos; los había armado antes, no me llevó mucho tiempo y la verdad me entretuve hasta recordar los modelos que armaba de pibe… le pagué justo para que se vaya sin tener que darme billetes o monedas que hayan tocado sus manos. A la botella de alcohol la rocié con el alcohol que me quedaba. La tanza, eso. Compré tres metros de tanza y le pase un paño embebido en alcohol a toda su extensión antes de meterla en el carrete de la bordeadora. Bien ahí, ¿o no?, no sea cosa que ande desparramando en modo centrífugo la peste y la concha de la lora (el talibán del ferretero no tenía guantes puestos cuando me la dio, ni barbijo se puso el muy hijo de puta, si hubiera tenido una pistola le disparaba en la frente). Te juro diario que a veces hasta ganas de tomar un vaso de lavandina puro me dan, como que me quiero desinfectar por dentro mirá… Ya no sé qué hacer para frenar la cabeza. Mientras desmalezaba el jardín y sudaba bajo el traje como zapallo Anco recién cortado, pensé en el apocalipsis y esas cosas, como que lo sentí en el pecho, lo vivencié al presagiar algo horrible que podría pasar y no me parece para nada una locura después de esto que nos pasa. No me lo puedo sacar de la cabeza. En unos meses (con suerte, supongo), cuando el gobierno anuncien que ya podremos salir a la calle libremente y regresar a nuestras obligaciones y rutinas, para mí que va a haber un alto riesgo de que se tapen todos los desagües y las cañerías y nos inundemos y el virus reaparezca. ¿Quién me asegura que no?, ¿eh?, ¿quién? De pelos y mugre digo que se tape todo. Todo, porque noté que la mayoría de la gente hace por lo menos más de un mes que ya no postea fotos actuales, ni selfies y esas cosas. Claro, la gente está sucia, barbuda, sin ir a la peluquería ni a la depiladora, anda en patas juntando roña como linyera entre cuatro paredes desde hace meses… Lo que digo sería como un efecto puerta 12 de lavativas, cortes de pelo y uñas, afeites masivos. No quiero que me burlen, pero esto es una ciudad y somos una multitud y de solo imaginar las montañas de pelos cortados, rasurados, afeitados, de millones de personas en un mismo día me da escalofríos y náuseas; se arma otra cordillera en plena metrópoli, pero de bucles enredados con uñas e inmundicia. Hoy si me animo voy a postearlo en mi perfil. Algo así podría ser: gente, ojo que al fin de la cuarentena se corre el riesgo de morir ahogados en una laguna pestilente, los drenajes no van a dar abasto, lo digo en serio, carajo. Ojo, aviso con tiempo, no quiero sorpresas. Báñense y háganse cortes de pelo, afeites, cavado, pierna, tira de cola, lo que sea, pero periódicamente. No se dejen estar, por favor, no sean mugrosos la puta madre, no me quiero morir por ustedes, ¿acaso les falla?, no se abandonen y terminen haciendo todo a último momento porque nos vamos a morir. ¡Todos!, ¿entienden manga de infradotados?

Dios. Respiro, exhalo, respiro… Todo va a salir bien. Bueno, Diario, por hoy nada más.

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