EL RETORNO DEL LEVIATÁN

"La humanidad -o mejor dicho Occidente- comienza a despertar al Leviatán de su largo sueño Neoliberal"

"La humanidad -o mejor dicho Occidente- comienza a despertar al Leviatán de su largo sueño Neoliberal"

EL RETORNO DEL LEVIATÁN

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Corría el año 1651 y Thomas Hobbes sentenciaba en su célebre libro Leviatán: “(…)La causa final (…)de los hombres -que naturalmente aman la libertad y el dominio sobre los demás- al introducir esta restricción sobre sí mismos -en la que los vemos vivir formando Estados- es el cuidado de su propia conservación y, por añadidura, el logro de una vida más armónica (…)”; obra fundamental de la teoría política occidental que dará sustento teórico a la emergencia de los Estados. Desde luego ha corrido mucha agua bajo el puente desde que Hobbes desarrollara la idea del contrato social, sin embargo en tiempos de coronacrisis resulta necesario, sino imprescindible, reflexionar sobre algunos escenarios que se nos abren frente al discurso Neoliberal.

 Mucho se podría decir sobre qué entendemos por Neoliberalismo pero sin profundizar en el análisis podemos coincidir en que su característica central radica en que ha creado una suerte de sacralización del mercado, en donde los Estados aparecen como obstáculos para la libre competencia a escala planetaria. “El Mercado”, devenido en entelequia, emergió como el gran y el más perfecto ordenador de las sociedades.

Cuando en Enero de este año se detectaron los primeros casos de COVID-19  en Europa y Estados Unidos los países de Occidente desarrollan estrategias dispares para intentar contener su avance. Hoy, a menos de 6 meses del inicio del brote en Wuhan,  hasta los más reacios a paralizar sus economías han avanzado en medidas que un año atrás eran ilustradas como populistas y obsoletas. Parece que ya nadie le reza al mercado.

Desde los centros mismos del poder económico internacional escuchamos sentenciar que existen bienes y servicios elementales que deben quedar por fuera de la mano invisible del mercado, que los estados deben intervenir para mantener los puestos de trabajo e incluso, asistir a los sectores vulnerados. Ya sea por convicción o por necesidad dirigentes de absolutamente todas las orientaciones políticas, más tarde o más temprano,  se han hecho eco de las súplicas por protección de parte de sus ciudadanos. El Leviatán ha vuelto.

Hasta aquí pareciera que vivimos una especie de salto temporal  retornando a los años dorados del Estado de Bienestar que el mundo de posguerra supo construir. Viejas recetas a nuevos problemas. ¿Qué puede salir mal?.

Luego de décadas de reformas estructurales, es decir, privatización de servicios esenciales, focalización de políticas públicas, desregulación de las fronteras comerciales, transnacionalización de la producción e incremento de la especulación financiera –por tan solo enumerar algunas- no todos los países están en igualdad de condiciones de afrontar el financiamiento de las medidas destinadas a contener la emergencia sanitaria y social actual.

Mientras los gobiernos del mundo se unen en un llamado a la cooperación internacional y vemos escenas surrealistas como el aterrizaje de un avión Ruso con insumos sanitarios en suelo norteamericano, países como Ecuador, El Salvador e incluso Venezuela solicitan préstamos al FMI. La lista no solo sigue sino que se seguirá incrementando con el correr de los días. ¿Es posible la soberanía política sin independencia económica?

A la par del cierre de fronteras y de la caída en las exportaciones a escala planetaria,  en los países periféricos como los Latinoamericanos aparece el fantasma del desabastecimiento de insumos necesarios para las industrias locales. Es aquí donde se abre la pregunta respecto de si es posible sostener las formas de producción transnacional tal y como se venían desarrollando en las últimas décadas.

Al mismo tiempo que en el mundo el miedo a enfermar por coronavirus se incrementa y las economías se recienten, los gobernantes ponen en juego su capital político en cada medida. Salud o Economía esa es la cuestión. Pero incluso las mismas recetas no son recibidas de la misma manera en todas las latitudes. Mientras países como Irlanda nacionaliza los servicios de salud privada mientras dure la pandemia, el presidente Argentino ha tenido que desechar esta idea a causa del malestar social que comenzó a generar. 

Mientras las cifras de infectados de coronavirus en el mundo sigue en alza, millones de personas vivimos en aislamiento mientras asistimos al despliegue de fuerzas de seguridad del que no se tiene memoria en épocas de democracia y paz.

La humanidad -o mejor dicho Occidente- comienza a despertar al Leviatán de su largo sueño Neoliberal. En este estado de situación, será cuestión de ver si lo hace como farsa o como tragedia.

* Publicado anteriormente en “El quinto poder” el 6 de Abril de 2020

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