"El Plan es, tal vez, el documento más polémico de nuestra historia"

SPAM

La Revolución de Mayo y la historia del “Plan de Operaciones”

"El Plan es, tal vez, el documento más polémico de nuestra historia"

La Revolución de Mayo y la historia del “Plan de Operaciones”

Compartila:
Share on facebook
Share on twitter
Share on email
Share on whatsapp

El Plan Revolucionario de Operaciones fue escrito por Mariano Moreno por encargo de la Primera Junta de Gobierno, en 1810. Un verdadero programa político revolucionario. Sin embargo, su veracidad fue puesta en duda numerosas veces. En el campo de la historiografía, es decir del estudio de la producción sobre historia, sigue siendo un tema de debate ¿por qué? Veamos la historia del Plan y los motivos por los cuales sigue siendo un documento silenciado.

Primera Junta de Gobierno , Moreno fue su secretario

Corría el año 1896. Eduardo Madero trabajaba en los Archivos de Indias, en Sevilla, elaborando el proyecto para la construcción del Puerto Nuevo en Buenos Aires, cuando con sorpresa, encuentra el documento que cambaría la interpretación de todo el proceso revolucionario rioplatense: el manuscrito del Plan de Operaciones de Mariano Moreno.

El Plan es, tal vez, el documento más polémico de nuestra historia. Durante décadas muchos historiadores intentaron probar su falsedad y otros tantos sostener su veracidad. No era un simple debate historiográfico: estaba en juego la interpretación misma de la Revolución de Mayo, del origen de nuestra patria y en particular del modelo de país que se quería construir.

Mariano Moreno había sido caracterizado por Bartolomé Mitre como acérrimo defensor de la revolución porteña, liderada por la burguesía comercial y propulsora del libre comercio. En pleno apogeo del modelo agroexportador -que condenaría a nuestro país a la condición de semicolonia inglesa- aparecía un documento que desmitificaba la imagen del Moreno liberal construida por la Historia Oficial.

Eduardo Madero

Paradojas de la historia, planificando el Puerto Nuevo que daría finalmente rostro europeo a Buenos Aires, encuentran el escrito que defendía al proteccionismo como forma de alcanzar el desarrollo. Decía Moreno que el estado debe contar con los recursos necesarios para “la fomentación de las artes, agricultura, navegación, etc. Producirá en pocos años un continente laborioso, instruido y virtuoso, sin necesidad de buscar exteriormente nada de lo que necesite para la conservación de sus habitantes”.

No sólo propone el proteccionismo, sino que recomienda la estatización de las minas del Alto Perú, la liberación de los esclavos y búsqueda de la igualdad social: “las fortunas agigantadas en pocos individuos no solo son perniciosas sino que sirven de  ruina a la sociedad civil”.

El mito de la revolución liberal y elitista caía a pedazos. Sin embargo, serán muchas las maniobras con las que se intentarán silenciar este documento “maldito”. Cuando Madero lo encuentra, lo remite a Mitre. A pesar de ser conocido por su rigurosidad metodológica con los documentos históricos, éste no lo conserva para su análisis. Se lo manda a Norberto Piñero para publicarlo en sus Escritos de Mariano Moreno.

En el camino, el documento original se extravía y no llega a las manos de Piñero, quien  debe solicitar una copia del original guardada en los Archivos en Sevilla. He aquí la primera pregunta: ¿Cómo entender que a un historiador que se jactaba de su rigurosidad científica haya perdido una fuente tan trascendente? Aún considerando esta opción, ¿no leyó su contenido antes de extraviarlo? ¿Por qué no revisó su interpretación de la vida de Mariano Moreno y de la Revolución de Mayo?

Claramente el contenido del Plan no solo contradecía lo escrito por Mitre historiador sino también –lo cual era más peligroso- el modelo de país semicolonial que con sangre y fuego el Mitre político había ayudado a construir.

Bartolomé Mitre

Puede entenderse entonces los largos debates en torno a su autenticidad. El primer detractor del Plan fue el francés Paul Groussac, quien afirmaba que era obra del enemigo -hecha por algún chapucero español por encargo- para desacreditar a los revolucionarios.  Basaba su afirmación en que la caligrafía del documento no era la misma utilizada en los demás documentos de Moreno y que se usaban expresiones idiomáticas posteriores a la época en que fue escrito. También sostenía que no aparecía mencionado en otros documentos de la época.

Sus defensores refutaron estos argumentos haciendo mención a un texto de 1829 perteneciente al historiador español Mariano Torrente, donde en su obra Historia de la Revolución Latinoamericana afirma “la casualidad ha hecho llegar a mis manos el informe secreto que uno de dichos diputados, el Dr. Moreno, dio a la Junta de Buenos Aires sobre los medios de arraigar su revolución, se estremece el alma al considerar los atroces y bárbaros atentados de que es capaz una cabeza excéntrica, exaltada por el estúpido mito del republicanismo” .

En 1897 Piñero respondió a los agravios del francés refutando cada uno de sus argumentos, analizando los documentos de la Primera Junta. En ellos aparecen referencias al encargo a una comisión secreta para que presente un plan de acción a la Junta (15 de julio de 1810) y días después un documento donde Moreno es eximido de participar en reuniones y otras obligaciones, con el pretexto de alguna indisposición corporal, a fin de terminar el encargo.  Además, avanza sobre la interpretación histórica de la primera etapa de la revolución donde medidas como el fusilamiento de Liniers y las instrucciones recibidas por Castelli (cuando parte a cargo del Ejército del Norte) son coherentes con los planteos tácticos del Plan.

Sin embargo, la hipótesis de Groussac se impone por un tiempo en la intelectualidad argentina. Levene profundiza este análisis mediante estudios de caligrafía determinando que el documento correspondía a Andrés Álvarez de Toledo,  capitán en Montevideo al servicio de España. No obstante, recordemos que el original fue “extraviado” por Mitre por lo tanto sólo se conservó una copia del mismo.

La polémica continúa hasta la aparición la obra de Enrique Ruiz Guiñazú “Epifanía de la libertad. Documentos secretos de la Revolución de Mayo” en 1952 donde hace referencia a la correspondencia entre Carlota Joaquina y Fernando -ambos hijos de Carlos IV- donde figura el mencionado el “Plan revolucionario y  plan doctrina de un doctor Moreno” y  “queda demostrada la perfidia y maldad de  esos perversos insurgentes”.

La historia de este documento espeja de alguna manera la historia de la revolución: fue apropiada por la elite porteña librecambista para justificar su proyecto de país. El mayo popular y americano, que buscaba un estado fuerte, interventor, proteccionista en pos de la igualdad social, fue oculto durante un tiempo. Sin embargo, siempre queda algún rastro –en este caso el Plan- que sale a la luz para develar que existe otra historia. Solo hay que saber por donde buscarla.

AUTORES: