"La historia de Miguel Abuelo"

SPAM

Miguel Abuelo: génesis de un poeta inmenso

"La historia de Miguel Abuelo"

Miguel Abuelo: génesis de un poeta inmenso

Compartila:
Share on facebook
Share on twitter
Share on email
Share on whatsapp

Podemos decir sin temor a equivocarnos que, como vimos en las notas anteriores, los padres del rock argentino han sido Moris, Nebbia, Javier Martinez, Pajarito y algunos personajes más que, reunidos en torno a La Cueva, plantearon una salida artística a un mundo que veían en blanco y negro. Es fácil asociar la figura de Miguel Abuelo a la década de los 80’s, pero lo que pocos saben es que su carrera comenzó a la par del resto y su participación, que desde lejos resulta un tanto fugaz para el público desmemoriado, es fundamental para entender el quiebre que se produce en el rock nacional en torno a la década de los 80’s. Miguel y su obra, son el puente que conecta a la camada pionera del rock argentino con su década de más alto vuelo artístico. Su muerte, junto a la de Luca Prodan y Federico Moura, cerrarán una era de oro para la música del genero.

Las casualidades de la vida llevaron a Miguel Ángel Peralta a parar en la pensión de Pellegrini y Av. del Libertador donde moraban Los Beatniks. Vecino de Moris, los inquilinos recibían las visitas de Pipo Lernoud, Tanguito y toda la fauna de aquellos años. Abuelo, que al igual que su hermana cantaba folclore y bagualas, comenzó por esos días a escribir canciones y, por la yunta, termino enredado en el ambiente artístico de La Cueva.

Miguel, que nunca había conocido a su padre, era el hijo de una madre soltera que, enferma de tuberculosis, no tuvo otra que dejarlo momentáneamente en un orfanato donde fue criado por monjas. Algunos años después, la compasión del director de la escuela donde cursaba sus estudios primarios hizo que el hombre lo ampare momentáneamente en su propia casa. De todos modos, la relación con su madre, que por otra parte también era una gran cantante domestica, fue siempre muy cariñosa y se la solia ver en los conciertos de Los Abuelos de la Nada.

Su infancia transcurrió entre el callejeo y las amonestaciones por mal comportamiento que lo llevaron a dejar la escuela. A los 9 años lo encontramos trabajando de lechero y más tarde vendiendo sandias en la calle hasta que su madre, ya recuperada, lo obligó a retornar a clases y a los catorce le consiguió un trabajo, que poco lo entusiasmaba, como cadete del correo . Durante la adolescencia practicó boxeo hasta que una paliza bajó los decibeles de su entusiasmo. Sin embargo, jamás perdió el gusto por dirimir sus pleitos mediante el pugilato.

Uno de los primeros temas de Los Abuelos en clara referencia a su amigo Pipo Lernoud.

Luego de pasar por la pensión, tuvo una tercera adopción a manos de la caritativa Mabel Lernoud, la madre de Pipo. Con ellos convivió 3 años y en su casa compuso las primeras canciones.

En La Perla, el hotel Dixon y en el roce con universitarios se cocinó el caldo de cultivo de una oleada de bohemios que se autodenominó “los náufragos” por la lógica itinerante de subsistencia que practicaban y por la soledad que  suponía formar parte de una sociedad que los rechazaba y de la que, de cualquier manera, no querían participar. Una suerte de simbiosis se materializó entre los jóvenes prodigios de la pintura, la filosofía y la bohemia del rock.

El espacio donde sucedía esa amalgama era el Instituto Di Tella que se encontraba al mando de Jorge Romero Brest, quien aseguraba que no se permitirían imitaciones. La vanguardia era el único objetivo artístico, pero los rockeros que se acercaban hasta ahí tenían otras intenciones. El instituto era el lugar predilecto para “levantar minas”, aunque, de allí, se llevaron mucho más que eso.

Miguel, que había llegado a la pensión para escribir un libro intitulado “La historia universal de la realidad” terminó haciendo sus primeras armas como músico mientras compartía su biblioteca llenada de libros de Hegel, Nietzsche, Baudelaire, Shakespeare y Rimbaud con sus vecinos.

Capitulo de “Impacto Lalo” en el que se cuenta la historia del Instituto Di Tella.

Toda ola cultural requiere de un epicentro geográfico que concentre las inteligencias, y a falta de espacios culturales los jóvenes se la arreglaron con los bares que tenían a mano. Cuando las jornadas de composición, lectura o debate se hacían largas y el café ya no surtía efecto seguían con las anfetaminas, porque las drogas, como hoy las conocemos, aún no existían. En el 66′ Onganía derrocó a Illia y la represión se hizo más dura para estos pelilargos que entraban y salían de las comisarias por el error imperdonable de ser adolescentes. En esa época comenzaron a refugiarse en la casa de Pipo, en lo de Tanguito, en los hoteles de pasajeros y en “una casa con diez pinos” en Monte Grande. La familia Pujó proporcionó también uno de los lugares más concurridos y uno de los hijos de la familia, Pedro, terminaría fundando, en 1868, el sello que sacó a la luz todas esas producciones discográficas que se venían pergeñando a fuego lento: Mandioca.

Hacia finales de 1967 un productor convocó a Pipo Lernoud para comprar los derechos de “Ayer nomas”, el éxito radial interpretado por Los Gatos. A aquella entrevista, el autor asistió con su madre y Miguel. Ambos amigos tenían 21 años y la madre de Pipo, ni lenta ni perezosa, tuvo la astucia de comentarle al productor que aquel acompañante era además un prolífico músico. Miguel, que en esos años usaba un poco de barba, mintió al decir que tenía un “conjunto” y al momento de nombrarlo recordó una frase de Leopoldo Marechal que rezaba “padre de los piojos, abuelo de la nada” como parte de un dialogo en el que dos filósofos linyeras se agraviaban.

miguel abuelo historia
Miguel Abuelo

Ben Molar, el famosísimo productor de tango, que había trabajado con Marechal sabía perfectamente de lo que hablaba el muchacho. Tal vez, aquella ocurrencia despertó la curiosidad del promotor que automáticamente  le propuso grabar, fijando la fecha para dentro de tres meses en los estudios de CBS Columbia y con las producción de Jacko Zeller.

Los Abuelos de la Nada fueron una banda imaginaria hasta que Miguel encaró la dura tarea de surcar los epicentros hippies para alistar a quienes serian sus compañeros de andadas. El primer recluta fue Héctor “Pomo” Lorenzo que, para suerte del líder, se encargó de enrolar al resto: Alberto Lara en Bajo, su hermano Miki en guitarra rítmica y el organista Eduardo “mayoneso” Fanacoa. Los temas se compusieron en la casa de Pipo con la dueña de casa como manager y para la grabación consiguieron a Claudio Gabis (de Manal) en la guitarra líder, pero las presentaciones estuvieron a cargo de un joven de porte rudo e italiano: Norberto Napolitano.

Durante el verano del 68′ giraron por Villa Gesell y a la vuelta se encontraron con una Gibson Les Paul para Miguel, Un bajo Fender, una Telecaster y una batería que Pipo había comprado con las regalías de “Ayer nomas”.

En “Tema de flu sobre el planeta” Abuelo se adapta al estilo de las bandas de la invasión británica.

Estaban todas las condiciones dadas para llevar a cabo el compromiso discográfico. Como un enano mandón, Miguel repartió las instrucciones para ejecutar los arreglos y el single incluyó las canciones “Diana divaga” y “Tema en flu sobre el planeta”. Pero el disgusto llego un mes mas tarde cuando se enteraron que las piezas ejecutadas habían sufrido recortes en su duración para ser ajustadas a los formatos comerciales. Un año más tarde, ya con Pappo como guitarrista estable, encararon la producción de un long play que fue abandonado a la mitad de la sesiones. Miguel dejaba la banda por diferencias artísticas con Pappo para comenzar su carrera solista. Los abuelos de la Nada, sin Miguel, editaron “La estación”, un blues melancólico con “El carpo” en la voz, que formó parte de uno de los clásicos compilados de Mandioca.

El blues melancólico de Pappo nos da una idea de las diferencias musicales con Miguel.

Solo siete canciones forman parte de esta temprana etapa del grupo que muchos ignoran y ni siquiera figura en los catálogos online. Por suerte, el ingenio popular no las ha perdido de vista y pueden escucharse en You Tube. Sin embargo, la mayoría serian reeditadas algunos años más tarde y podemos encontrarlas repartidas por los discos solistas de Miguel.

Por aquellos días su canción titulada “¿Nunca te miró una vaca de frente?” llamó poderosamente la atención de los estudiantes de psicología de la UBA que se agolpaban para entrevistarlo en la casa de Pipo. El encanto por lo que los freudianos pretendieron allí observar, se vio un tanto empañado cuando Miguel confesó que la historia era en realidad mas verídica y literal de lo que habían especulado.

La carrera solista de Miguel carreteaba la pista en un clima social cada vez más enrarecido mientras al otro lado del mundo estallaba el mayo francés, el movimiento hippie y el art pop. El trotamundos llenaba la valija de canciones para iniciar un periplo verdaderamente ecléctico que lo llevará a manejar diversos idiomas en su travesía por Belgica, España, Francia e Inglaterra.

Continuará…

Disco de la semana: Bent Out of Shape, de Rainbow.
Canción de la semana: Can’t Let You Go, de Rainbow.

Cita Obligada:

¿Nunca te miró una vaca de frente? es una canción experimental que pasa bien lejos de los formatos comerciales.

AUTORES: