"Zaguri tiene el elemento primordial para encarnar al artista popular: Algo que decir"

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Pajarito Zaguri: El prócer anónimo del rock

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Pajarito Zaguri: El prócer anónimo del rock

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Los beatniks editaron su disco debut a mediados de 1966. La hazaña, fue producto de la férrea insistencia de Pajarito Zaguri que visitó una incontable cantidad de veces a un alto dirigente de la CBS hasta que el yanqui dijo sí.

Aparentemente, la actitud de Pajarito de sentarse en el piso durante la entrevista terminó por convencer al CEO y tres semanas más tarde ya se habían editado 600 ejemplares. El disco fue presentado por Pipo Lernoud en La Cueva solo tres semanas después de su grabación y contenía dos temas, entre ellos Rebelde, firmado por Pajarito y Moris. Días después presentaron la obra en el Teatro del Altillo y comenzaron una campaña de prensa extrema, incluso para nuestros días, basada en la premisa de llamar la atención a toda costa. Zaguri cuenta que para llamar la atención y hacerse conocidos se desnudaban cuando venía la policía. Poniendo en práctica las mismas actitudes erráticas que utilizó Ozzy con los vecinos de Birmingham varios años después, aunque estas historias se inscriben más en la leyenda rosa del rock que en alguna de la dimensiones de la realidad.
Para hacer aún más ruido pegaron calcomanías por toda la calle Rivadavia, en el subte y por todo Once. La cuestión era armar quilombo, mover el avispero. Días después, Pajarito convocó a los medios sensacionalistas en La Cueva para lo que denominó “la primera declaración de pacifismo y amor libre”, pero todo era un ardid para publicitar a la banda. Por la tarde llegaron al encuentro tocando arriba de un camión, como U2 en Nueva York (nada nuevo!), y esas imágenes que quedaron inmortalizadas en la cámara de un aficionado se pueden encontrar en YouTube. Los Beatniks eran una cachetada en el pudor de los peinados con gomina.

(La nota actual viene a continuar lo dicho en ¿Cuál fue el primer disco del rock nacional?)

En el ínterin Zaguri organizó un escándalo con el diario Crónica. Le habían dicho al presidente del matutino que se iban a desnudar con la compañía de algunas modelos en la fuente que estaba frente a la discoteca Mau-Mau, y a cambio, el dueño del periódico les prometió que si no ganaba Boca los ponía en la tapa, y así fue. Otras publicaciones, como la revista Así, replicaron la movida pero la represión les cayó encima como un martillo y fueron automáticamente censuradas mientras el single se encaminaba al fracaso. Poco tiempo después Morís dijo “que dos capitanes hunden un barco” y se abrió del grupo, pero Pajarito siguió buscando su destino.
Años antes, había participado de los castings para el Club del Clan, pero cuando lo quisieron vestir de colores y decirle lo que tenía que cantar se mandó a mudar. Su decisión de no tranzar estaba tomada de antemano y es precisamente ahí en donde debemos entender el mensaje de su obra.

Los sesenta no eran tiempos fáciles, ¿alguna vez lo fueron? El país alternaba breves experiencias semidemocráticas de peronismo proscripto con golpes de estado, que crecían en violencia a medida que se sucedían. Pajarito, como le pusieron en la primaria porque era el segundo de la fila, vivía en una pensión de Mataderos y viajaba todos los días para trabajar como lava copas en un restaurant del centro. No es un gran guitarrista ni un gran cantante, pero no le pifia a una nota. La primera vez que le dieron una Fender no la pudo tocar porque las cuerdas de la guitarra eléctrica están más juntas que las de la criolla.

El apelativo que mejor lo define es quizás el de compositor, porque Zaguri tiene el elemento primordial para encarnar al artista popular: Algo que decir. Por lo demás, es un frontman con una personalidad magnética que pega onda con la gente a donde quiera que va y el público le reconoce su origen honestamente plebeyo, su impronta libre y su espíritu rebelde.
La única vez que lo vi, me sorprendió la idolatría que le profesaba su séquito en La Perla de Once. Era una especie de Charles Manson benévolo, totalmente despojado de tabúes, que a la vuelta de mil viajes se aproximaba a los 70 años. Pero también ha sido tildado de problemático una infinidad veces. Como cuando la Revista Pelo lo acusó, en 1972, de ser el factor desencadenante de la ruptura de La Barra de Chocolate. Sobre todos estos dichos Pajarito aseveraba que la estampa de “zarpado del rock” era un poco mito pero que igualmente no le importaba nada. Sin dudas, tenía tanta pericia para disolver bandas como para unirlas.

La leyenda cuenta que fue él quien organizo la movida de llevar el rock a Villa Gesell en 1965 cuando el género no tenía cabida en la escena porteña. Pero que luego cuando llegaron los rockeros al verano siguiente, y hasta el mismísimo Moris puso un bar en el balneario, Pajarito ya se había refugiado en Mar del Plata porque el comisario se la tenía jurada.
A la vuelta colaboró con Sandro para alquilar La Cueva y fundar allí el corazón de una nueva escena rock en Buenos Aires y fue quien por encargo de un productor se tomó el trabajo de pasear al mismísimo Joe Cocker en 1991. En aquella oportunidad el británico se dio el lujo de conocer uno de los secretos mejor guardados de Buenos Aires. En vez de llevarlo a conocer el microcentro Pajarito se tomó el trabajo de sentarlo a comer en La Universal, aquella mítica pizzería de Floresta que sirvió de (muzza) inspiradora para que Adrián Otero cante que “En la Universal se vive la noche” justo antes del estribillo de Moscato, pizza y faina.

Consumada la disolución de Los Beaniks, el bohemio comienza un raid a puro rock & roll y en 1968 forma parte de Los Náufragos, donde graba “Sutilmente a Susana” el tema de su compinche Tanguito, al tiempo que comienza su carrera solista y lidera La Barra de Chocolate con el virtuoso Nacho Smilari en guitarra. La banda tendrá un éxito fugas con “Alza la voz”  para desaparecer durante 1970 dejando atrás 3 simples y un long play.
Durante ese comienzo de década, pasa por La Pesada de Billy Bond y en 1972 organiza, nuevamente junto a Smilari, una banda de rock progresivo titulada Piel de Pueblo que editará un disco oscuro, psicodélico y elaborado donde destaca el ensamble instrumental, que proyecta uno de los puntos más altos de su carrera.
En 1976, edita su primer álbum solista con La Murga y la participación especial de Pappo. Tras el escaso apoyo del público ese mismo año forma La Blues Banda en compañía de dos grandes de las seis cuerdas, León Vanella y  el “conejo” Jovilet. Pero no llegan a editar ningún material.

Continuará…

Disco de la semana: Feral Roots, de Rival Sons

Canción de la semana: Too Bad, de Rival Sons

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