PANDEMIA Y VULNERABILIDAD LABORAL: las disparidades de un mercado de trabajo complejo

"Una parte importante de la crisis se termina descargando sobre los trabajadores"

"Una parte importante de la crisis se termina descargando sobre los trabajadores"

PANDEMIA Y VULNERABILIDAD LABORAL: las disparidades de un mercado de trabajo complejo

Compartila:
Share on facebook
Share on twitter
Share on email
Share on whatsapp

Encuesta a delegados y delegadas sindicales en el marco de la pandemia

I.
El mercado laboral argentino se caracteriza por una amplia gama de posibilidades contractuales, excepciones a la regla y variopintas modalidades de organización. Esto no es solamente patrimonio argento, sino que se ha convertido en mayor o menor medida en una práctica común en el capitalismo neoliberal. Quienes estudian el mundo del trabajo conocen de la dificultad de elaborar categorías cerradas que nos permitan simplificar un relevamiento. Una encuesta realizada recientemente a trabajadorxs de todo el país sobre la situación del trabajo en el marco del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) nos dio un gran ejemplo de ello. Una de las primeras preguntas, el “abc” de cualquier estudio que pretenda caracterizar un colectivo laboral, se refería a la forma de contratación en la que se encontraba el encuestado. Allí aparecían cinco categorías cerradas: contrato por tiempo indeterminado, contrato por un tiempo determinado, pasantía, en período de prueba y becario/a. Una sexta, otros, quedaba abierta por si alguna modalidad no se encuadraba dentro de las anteriores. Al procesarla, nos llevamos una gran sorpresa: deberíamos procesar setenta y nueve formas distintas en que los encuestados habían respondido. Descartamos algunas, supongamos que la mitad podrían agruparse en otras, seguíamos teniendo alrededor de cuarenta formas contractuales diferentes entre sí, similares, pero no iguales.

“Contratado a través de una consultora”, “locación de servicios para una institución pública”, “provisional dentro del sistema educativo”, “puesto fijo en planta funcional”, “docente interino”, “cooperante”, “free lance”, “día a día”, fueron algunas de las respuestas recibidas por fuera de las categorías tradicionales. Este fenómeno nos permite visualizar la complejidad de un sistema de relaciones laborales, plagado de tensiones y que emplea un alto porcentaje de trabajadorxs al filo de la norma, poniendo en situación de vulnerabilidad a gran parte de la población. Nos preguntamos entonces, ¿cómo será el impacto del ASPO en un contexto laboral tan heterogéneo, frágil y dependiente de la rueda diaria de la economía?

II.
Como se viene planteando en diversos ámbitos la situación actual del COVID-19 puso en evidencia problemáticas estructurales del mercado de trabajo argentino y la sociedad en general. Esta diversidad, producto de una estructura económico-productiva también heterogénea, ha generado situaciones laborales que incluyen pérdida de estabilidad laboral, fluctuación en los ingresos de los trabajadores/as asalariados y cambio permanente en la organización del trabajo. En un contexto como el que estamos viviendo, estos efectos se ven complejizados por actividades exceptuadas u otras donde se implementaron tareas remotas desde los domicilios. Frente a este escenario, el Equipo de Estudios sobre Sindicalismo, Conflicto y Territorio, coordinado por Juan Montes Cató, Lucas Spinosa, Patricia Ventrici y Hernán Palermo, del Centro de Estudios e Investigaciones Laborales del CONICET, analizamos algunas cuestiones vinculadas al cuidado sanitario de trabajadores y trabajadoras, el grado de vulnerabilidad y las perspectivas hacia el futuro

A través de una encuesta dirigida a delegados, delegadas y activistas sindicales de todos los sectores y todo el país pudimos ver el panorama de lo que está sucediendo en los espacios de trabajo, cuáles son las medidas que adoptaron los empleadores y de qué manera se han posicionado las organizaciones sindicales. Cabe destacar que el trabajo contempló la situación de 528 empresas durante los primeros 30 días de ASPO. Es preciso resaltar el rol de los y las delegadas que cuentan con un conocimiento privilegiado y situado de la realidad laboral de los establecimientos a partir del contacto cercano con las situaciones sufridas por  los trabajadores. Se trata de un rol clave para pensar la  dinámica sindical y en este caso para captar en tiempo real las consecuencias que la pandemia produce en el ámbito laboral dado su efecto disruptivo en la continuidad del proceso de trabajo.

La muestra  abarcó 16 provincias [1] (concentrándose en los grandes centros urbanos del  país: CABA, Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza) y en cuatro actividades económicas: industria, servicios, comercio y sector público.

III.
El ASPO dispuso los lineamientos para el desenvolvimiento social y laboral, quedando exceptuadas algunas actividades. Esta situación fue cambiando a medida que avanzó el confinamiento de esos sectores considerados esenciales, con lo que se fueron sumando otros al listado de excepcionalidad.

En los lugares que continuaron trabajando un 22,4% no implementó ningún protocolo especial de seguridad para evitar el contagio entre trabajadoras/es. A pesar del alto acatamiento, casi un cuarto de los establecimientos se mantuvo reticente a la implementación de protocolos que garanticen el cuidado de los trabajadores y las trabajadoras.

El impacto en la calidad de empleo puede verse a través del índice de vulnerabilidad laboral basado en la estabilidad en el empleo y en los ingresos.  Para el primero se utilizaron cinco indicadores (despidos, suspensiones, licencias anticipadas, banco de horas y denegación de licencias por hijos);  para el segundo tres indicadores (disminución salarial, pago de salario en cuotas y pérdida de otros beneficios salariales). Las diversas combinaciones permitieron caracterizar el impacto a partir de un gradiente donde aquellos establecimientos donde se produjeron pérdida de puestos de trabajo y baja salarial fueron los más golpeados.

El Gráfico 3 ilustra el peso de aquellos trabajadores y trabajadoras que han atravesado situaciones de riesgo en sus fuentes laborales, con medidas que de base han afectado su salario y de máxima los ubican en riesgo de pérdida laboral inminente.

Esto da cuenta que aquellas acciones «re-organizadoras» del proceso de trabajo fueron las más adoptadas por parte de los empleadores. Sin embargo, hay casi un 65% de trabajadores y trabajadoras que al momento del relevamiento se encontraban en un creciente riesgo de flexibilización laboral, y un 9% afectado por la pérdida del empleo. De la misma forma, el 90% de los y las delegadas muestran una fuerte desregulación del trabajo, que si bien no está atravesada por la pérdida del empleo, aparecen disminuciones salariales, suspensiones, licencias y cambios en la jornada laboral.
La industria es donde más vulnerabilidad aparece, con despidos, desregulación y suspensiones.


IV.
A pesar que existe una prohibición para efectuar despidos un 4,2% de los encuestados dice haberlos sufrido en los establecimientos donde desempeñan su actividad gremial. Por su parte el 40% de los casos sufrieron algún tipo de desregulación salarial.

Casi un diez por ciento (9,05%) de los establecimientos que adoptaron alguna medida de desregulación, sufrió de manera combinada situaciones muy graves desde el punto de vista de la pérdida de estabilidad en el empleo y del ingreso (IVL).

La baja salarial demuestra que una parte importante de la crisis desatada por la pandemia se termina descargando sobre los trabajadores que en promedio ya habían perdido durante los cuatro años anteriores un 40% de su salario. Pocas empresas cuentan con modalidades institucionalizadas de participación de los trabajadores en las ganancias, por lo cual son excluidos cuando existen ganancias extraordinarias pero incluidos cuando se trata de socializar las pérdidas.

El impacto parece estar centrado sobre todo en los sectores de industria y comercio, donde por la modalidad laboral se dificulta la implementación de medidas contenedoras. Por otro lado, son actividades que en muchos casos se encuadran dentro del sector PyME o cuentapropista, con lo que el problema de la pérdida de puestos laborales es más evidente producto de su vulnerabilidad estructural.

Desde la acción gremial habrá que estar alerta a que el contexto de excepcionalidad no sea utilizado para incumplir normas y ensayar nuevas modalidades de flexibilidad laboral. La fuerte concentración de la riqueza profundizada en cuatro años de restauración neoliberal requiere la búsqueda de instrumentos de intervención en el corto, mediano y largo plazo. En el largo plazo la necesidad de intervenir en la concentración de la matriz productiva, en el corto plazo resulta clave implementar un impuesto a la riqueza, como así también otras herramientas redistributivas que permitan achicar la brecha social, laboral y productiva.


1] Los distritos relevados fueron Buenos Aires, CABA, Catamarca, Chaco, Chubut, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Mendoza, Misiones, Neuquén, Rio Negro, San Juan, Santa Cruz, Santa Fe, Tierra del Fuego.

AUTORES: