"ENTREVISTA A LA ANTROPÓLOGA ANA CAROLINA HECHT"

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Violencia contra los Qom en Chaco: “En la población realmente hay una matriz racista”

"ENTREVISTA A LA ANTROPÓLOGA ANA CAROLINA HECHT"

Violencia contra los Qom en Chaco: “En la población realmente hay una matriz racista”

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Ana Carolina Hecht  es Doctora de la Universidad de Buenos Aires con mención en Antropología, docente universitaria e investigadora Adjunta del CONICET. Cuenta con una larga trayectoria trabajando con comunidades Qom de Chaco y Buenos Aires. Compartimos con ustedes la entrevista que le realizamos, en donde charlamos sobre las diferentes problemáticas con las que enfrentan las comunidades indígenas en la actualidad.

¿Nos harías una breve introducción sobre tu formación y tu trabajo de campo?

– Yo trabajo con el pueblo Toba-Qom hace 20 años, empecé en el 2002. Al comienzo trabajamos con un asentamiento urbano en la provincia Buenos Aires, en Derqui, en el partido de Pilar. Después el trabajo fue virando y actualmente trabajo con comunidades Tobas-Qom en barrios urbanos en la provincia del Chaco, en la ciudad de Presidencia Roque Sáenz Peña, que es la segunda ciudad más poblada de Chaco.  

Al inicio comenzamos con un proyecto de extensión universitaria con esta comunidad de provincia de Buenos Aires, que convocó a quien era mi directora en ese momento, Cristina  Messineo, porque la gente del barrio veía que los chicos dejaban de hablar la lengua.  Los adultos hablaban la lengua Qom pero los chicos dejaban de hablarla, entonces nos pidieron colaboración en el armado de estrategias para la revitalización de la lengua. Entonces realizamos una serie de talleres con los chicos y con los adultos sobre la temática y ese fue el comienzo, el puntapié, de lo que después devino en mi tesis de doctorado.

Actualmente investigo temas relacionados con la lengua Toba-Qom pero vinculado con la educación intercultural bilingüe (EIB), específicamente con el papel de la lengua indígena en los procesos educativos del pueblo Qom y con las políticas de la EIB Esto porque la problemática es que la lengua se está dejando de hablar a pesar de los esfuerzos de la educación intercultural bilingüe para el mantenimiento y promoción de las lenguas indígenas. Claramente en las últimas décadas hay un proceso de desplazamiento lingüístico, es decir, lenguas que antes tenían muchos hablantes y se usaban con frecuencia van perdiendo porcentajes de hablantes y espacios de uso.

En la provincia del Chaco en los  años 80, surge la educación intercultural bilingüe porque los niños indígenas no hablaban el español y se insertaban en el sistema educativo sin conocer la lengua hegemónica, lo que desencadenaba todos los procesos de deserción y repitencia. Entonces, desde ahí comienzan a surgir todas las demandas para que se incluya a la lengua de los pueblos originarios y sus contenidos culturales dentro de la EIB Lo que se ve en la actualidad es el proceso inverso, sobre todo en los contextos urbanos del Chaco, donde los/as niños/as muchas veces ingresan en la educación intercultural bilingüe pero para aprender la lengua indígena porque en las casas ya no se habla tanto. En síntesis, el eje de mi investigación pasa por el cruce de la antropología lingüística y la educativa con el propósito de comprender el papel de la diversidad lingüística en el marco de las políticas escolares.

Y en  ese sentido, hablando un poco de educación ¿Cómo ves la situación a partir de la reforma de 2006? ¿ Ves algún cambio significativo?

– Es buena la pregunta porque hubo un cambio en 2006 que fue muy interesante, que quizás no explotó toda la potencialidad que tenía. En el caso de la educación intercultural bilingüe se propuso como modalidad educativa destinada a los pueblos indígenas.  Esto posibilitó la opción de pensar cómo transformar el modelo educativo para estos pueblos,  cómo crear una modalidad contemplando las particularidades étnicas y lingüísticas de los/as destinatarios. 

En la Ley 1420 obviamente ni se contemplaba atender a la pluralidad etnolingüística, pero después con la Ley Federal de educación y distintas intervenciones que hubo previamente, se comenzó a considerar a EIB como una política focalizada y compensatoria. La diversidad cultural entraba en aquellas  cuestiones que necesitaban una atención específica por carente. En cambio la última Ley de Educación tuvo esa potencialidad, la de convertirla en una de las ocho modalidades, además de validar a la educación intercultural bilingüe como un derecho de los pueblos indígenas a acceder a una educación atenta a sus necesidades. De todas formas sigue siendo bastante limitado lo que se hace en el marco de la EIB, es más una declaración de buenas intenciones que un marco de acción, porque aún persisten ciertos sesgos estigmatizantes en la actualidad. Ahora incluso estamos bastante movilizadas con lo que se puede hacer en estos tiempos de pandemia, con los materiales que salieron en el programa “Seguimos Educando”. Hubo un par de errores grotescos ahí, por ejemplo los pueblos originarios siempre aparecen con tiempos verbales en pasado:  “los indígenas vivían, cazaban”. Entonces una se pregunta: “¿Cómo puede ser que sigan apareciendo estas cosas?” 

En síntesis, lo que sí fue muy importante fue la potencialidad que generó este cambio legislativo de pensar a la educación intercultural bilingüe como una modalidad para cubrir el derecho de los pueblos originarios a la educación, además hubo todo un proceso de consulta a las comunidades que fue interesante.

En épocas de sobreinformación y en donde no abunda la palabra de los expertos quisiera saber tu opinión sobre los hechos de violencia institucional ocurridos en el Chaco.

– Con varios compañeros y compañeras estuvimos haciendo varios informes, relevando la situación de la pandemia en las comunidades indígenas.   Hay uno que elaboramos a partir de distintos proyectos de muchas universidades nacionales. Al ser una red muy grande dio como resultado un informe muy extenso, que analiza las condiciones socioeconómicas y sanitarias de comunidades de todo el país, así como la violencia que están sufriendo algunos pueblos originarios en este contexto. Y por otro lado,  hicimos otros relevamientos con Noelia Enriz y Mariana García Palacios, que son compañeras con las que coordinamos distintos proyectos de investigación, en donde relevamos cómo impactó la pandemia en las acciones en el marco de educación intercultural bilingüe pero específicamente en el pueblo Qom en Chaco y en el  Mbya Guaraní en Misiones.  Realmente a nivel general lo que se nota es cierta escalada de racismo y de discriminación hacia las comunidades.  Hay un gran prejuicio, se piensa que los indígenas no van a respetar la cuarentena, tiene sus complejidades eso porque hay aristas en las que uno puede pensar que hay condiciones que son diferentes. Por ejemplo, la vida no se da tanto puertas  adentro de las casas, sino que hay una organización bastante comunitaria. Muchas veces en Chaco, en las zonas más rurales, por cuestiones climáticas la gente transcurre más sus vidas  puertas afuera que puertas adentro. Lo que se nota entonces es claramente un prejuicio que dice que los indígenas no van a respetar la cuarentena y entonces van a ser los que van a propagar la pandemia cuando llegue. Eso es lo que vemos más al nivel general.

El Chaco en cambio, siempre nos marca un caso significativo, porque  el Chaco sí  es una de las provincias que ha sido pionera en el reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios, la ley integral del aborigen chaqueño que marca un montón de derechos, incluso la creación del Instituto del Aborigen Chaqueño,  aspectos en cuanto a lo educativo, a la inclusión de personal de salud. Chaco oficializó a las lenguas indígenas como lenguas oficiales  de la provincia en 2010. 

Esta ley del aborigen chaqueño es de 1987, es bien precursora, mucho antes que la reforma constitucional del 1994 en la que se incluye algún derecho para estas comunidades.  Es muy pionera en todo este reconocimiento legal de los pueblos indígenas pero en la población realmente hay una matriz muy racista.  He escuchado frases de la población criolla hacia la población indígena con un nivel de violencia inusitados, incluso  trabajando en el campo educativo. Y la verdad lo que pasó con esta familia Qom en Chaco no  sorprende.

Mirá, cuando nosotros estábamos haciendo trabajo de campo en el 2018 en el barrio de Sáenz Peña se había dado una situación con  un nene llamado Ismael. Hubo amenazas de que iba a haber saqueos en la zona y un comerciante salió armado disparó y mató a este chico. Y esos son casos que quedan en la nada, no terminan de resolverse, son situaciones que no sorprenden, horriblemente no nos sorprenden, porque tienen esa continuidad histórica. Por eso realmente creo que no es más que una de las tantas expresiones del racismo hacia los pueblos originarios y creo que  la pandemia los está acentuando.

La hipótesis con la que trabajamos con las compañeras que te mencioné (Noelia y Mariana) en el campo educativo, con respecto a la pandemia, es que vino a terminar de subrayar las desigualdades sociales.  Digo, la diferencia entre quien tenía acceso a una computadora y quien no,  terminó de acentuarse ahora y terminó de limitar las posibilidades respecto de lo que pueda hacer un pibe con la escuela, en un contexto y otro.  Así que diría que es como si la pandemia hubiera venido a acentuar los procesos de racismo y violencia hacia los pueblos indígenas. Y la verdad es que la población criolla tiene un trato muy racista. Por ejemplo, cuando yo empecé a trabajar con este pueblo Qom acá en la provincia Buenos Aires una de las cosas que ellos marcaban en sus discursos, en las entrevistas, en las charlas que teníamos, era como la gente de Buenos Aires era más amable hacia ellos que en el Chaco.  Ellos planteaban que cuando llegaron acá sintieron que se dio otra valorización del patrimonio indígena, a la artesanía indígena, como una mercancía folklórica, hasta linda. Una mujer Qom siempre cuenta que había ido al hospital porque estaba embarazada y que la médica la trató mal hasta que ella le dijo “no, lo que pasa es que yo soy Qom” y entonces la médica le respondió “¡ah! pensaba que era boliviana”.  Entonces,  cuando me contaba me decía: “bueno, pensaba que era boliviana y me trataba mal, entonces por eso aclaré que era Qom”. Entonces desde ahí la médica se interesó por ella y le dijo “Ay! Qué lindo! contame sobre el saber indígena”. Pareciera que en Buenos Aires se puso en valor lo étnico, a diferencia de los otros contextos en Chaco, donde se vivía una violencia muy marcada. Eso es notable.

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