"El código civil es para los ricos. El código penal es para los pobres"

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Reforma judicial y acceso a la justicia

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Reforma judicial y acceso a la justicia

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Hace una semana el presidente de la Nación anunció el proyecto de reforma judicial. Por eso, desde  SPAM, decidimos convocar a Marcelo Degastaldi para que nos dé su parecer y nos cuente los lineamientos generales de la reforma, y sus desafíos.

El derecho nos propone una idea de la Ley que luego es la que se plasma en la práctica cotidiana y social a través del Poder Judicial. Esa idea de Ley es una ficción.

De alguna manera que no explican, nace una Ley suprema, máxima, y a partir de ella se articula un sistema jurídico que depende de esa primer Ley inmutable, eterna y soberana. No se explica como nace y según esta idea, los humanos no tenemos ninguna intervención. Llegar desde ese razonamiento a la construcción de jueces intocables, no implica mucho esfuerzo.

Si la Ley es la soberana y la que decide la vida social, válida es la pregunta ¿De dónde sale, como se construye una primera norma que le da sentido a todo el aparato jurídico? Y esta es la pregunta que no se formula la teoría política liberal, porque la respuesta a esta pregunta es una sola: la voluntad.

La voluntad política está en la base, es la esencia de cualquier sistema que ordene la vida social en un territorio, es la soberanía primera, la que da un marco y sentido a las instituciones de un país. No existe una norma que nazca de la nada y ordena la nación. Existe un acuerdo, un juego de presiones sociales, una lucha de factores de poder y un conjunto de articulaciones sociales que, cuando acuerdan o alguna triunfa por sobre otra, hacen nacer un orden jurídico que piensa de determinada manera. De ahí resulta que la ley es el producto del conflicto social y no al revés. No nace para calmar el conflicto, sino que es consecuencia del conflicto.

Siguiendo esta idea, fácil es pensar que la lucha por el Poder Judicial es una lucha de personas que intentan imponer su visión de las cosas, y como tal, depende de quién gana y quien pierde en cada momento histórico. Reconocer esto nos permite salir de ficciones tramposas del estilo “la independencia de los jueces”: los jueces no son independientes porque la ley no es independiente, ni la aplicación de ella es independiente, ni hay sujetos neutros que puedan resolver cuestiones libre de preconceptos, de vivencias personales. Ahora sí, se impone la pregunta sobre por que es auspiciosa esta reforma.

Sin entrar en detalles técnicos profundos, la reforma propuesta comienza por unificar todo el Fuero [1] Federal (Penal, Penal –Económico, Contencioso Administrativo y Civil y Comercial). De esta manera comienza un proceso de desarticulación de estructuras de poder que conjugan intereses de diversos factores: oligarquías terratenientes, sectores financieros, las representaciones políticas de cada uno de estos, grandes estudios jurídicos que esquilman al Estado, entre otros.  Una nota interesante es la eliminación del fuero Penal-Económico, que históricamente garantizó impunidad para los evasores poderosos y condenas y trastornos varios para el ciudadano común.

Esta reforma es el comienzo, un comienzo no menor en pos de garantizar desarticular una de las patas más importantes del poder concentrado en la argentina y su brazo ejecutor: los jueces federales. Sin embargo, el siguiente paso es tan importante como este: la garantía de acceso a la justicia.

En el espíritu de esta reforma está el trabajar para conseguir un real y efectivo acceso a la justicia para los sectores postergados, y acceder en aquello que hace a la vida cotidiana de cada uno de nosotros: problemas con la vivienda, problemas en el trabajo, problemas familiares. Hoy llegar a judicializar algún tema común, cuando no hay más posibilidad que la judicialización, es una verdadera aventura para cualquiera. No solo por la posibilidad de acceder a aquellos profesionales que ejercen el monopolio del acceso de la justicia [2] (los abogados), sino por que hoy, un lenguaje cerrado, exclusivamente técnico y arcaico, le impide a cualquier persona entender lo que sucede en el ámbito judicial. Ejemplos sobran y todos tienden a alejar al ciudadano de a pie del poder que todos los días toma decisiones que los perjudican.

Esta faceta esencial de cualquier reforma judicial aun no comenzó. El acceso de la ciudadanía a la justicia llegará de la mano de jueces, que comprendan que el rol del Poder Judicial, es garantizar los derechos de las mayorías y no los privilegios de unos pocos. En este sentido, el primer paso de la reforma propuesta, que es la desarticulación del Fuero Federal, es el pelotazo inicial de un partido en que el triunfador debe ser el pueblo, para que pueda sentir que la justicia es suya, le pertenece, y le soluciona sus conflictos.

El camino que sigue la Reforma Judicial es este y ya ha sido indicado por quienes la promueven. El triunfo dependerá de la presión que podamos hacer quienes creemos que el Poder Judicial no puede estar al servicio de los poderosos.

reforma judicial

[1] En términos de la organización del Poder Judicial se llama fuero a la materia, la especialidad, a la que se dedica un juzgado o un conjunto de juzgados.

[2] Parra alguna etapa de un proceso profundo de reforma hay que pensar en esto: los abogados ejercen el monopolio para el acceso a la justicia y esto resulta una traba importante para la democratización de un esquema aristocrático y pensado para unos pocos.

#HASHTAGS: reforma judicial

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