"La historia de Cementerio de Animales"

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Rock y Películas: Ramones

"La historia de Cementerio de Animales"

Rock y Películas: Ramones

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Para la generación que hoy cuenta entre 30 y 40 años los Ramones llegaron más como banda sonora de películas y dibujos animados que como una banda de rock propiamente dicha, y eso es porque, por un lado, sus canciones fueron rápidamente relacionadas con El Hombre Araña y Cementerio de Animales, y por el otro, porque no sabíamos exactamente que era el rock & roll.

De la misma manera, a principio de los noventa, Terminator nos presentó a una inusual banda llamada Guns N’ Roses que dejaria atonitos a chicos y grandes con su espectacular tema “You Could be mine”, Volver al futuro nos instruyó sobre el rock primitivo de Chuck Berry y El Mundo según Wayne despertó nuestro interés por Queen, en una relación que fluyó primero desde la cinematografía hacia el rock, para luego volver desde las canciones hacia las películas en incontables oportunidades como con “El Amor es más fuerte” desde la banda de sonido de Tango Feroz, la participación de Iggy Pop en la incomoda Transpotting o la relación inseparable que Survivor aun mantiene con la película Rocky a través de su hit “Eye of the Tiger”, y la lista es francamente interminable.

En cuanto a los Ramones, el tema que nos ocupa hoy no es su brillante interpretación de “Spider-Man”, aquella canción de los ‘60 creada expresamente para la serie animada, sino “Pet Sematary”, que es en cambio, una pieza original escrita por Dee Dee Ramone por expreso pedido de un fanático de la banda, el escritor Stephen King.

La historia que da origen a la canción, hoy devenida en leyenda, se alimenta de dos fuentes principales. Por un lado, contamos con la versión de Marky Ramone, el mítico baterista de la banda de Joey y Johnny que supo crear un estilo particular de tocar su instrumento desde una banda de punk (lo que resulta casi una proeza), y por el otro, la refutación del multipremiado escritor íntimamente relacionado con los géneros del suspenso, el terror y el horror.

La versión de Marky  proviene de las líneas de su libro de 2014, Punk Rock Blitzkrieg: My Life as a Ramone, donde  cuenta que los Ramones se trasladaron a Maine en una fría noche de 1982, para discutir su participación en un show organizado por la radio que Stephen King acababa de comprar. Según  el baterista, aquella reunión rápidamente se convirtió en una cena en el sótano de la casa de King, donde el dramaturgo habría provisto a Dee Dee Ramone con un manuscrito de su nuevo libro en la esperanza de que aquel bajista pudiera componer una canción que a la vez sirviera de banda sonora para una película de próxima realización. En esas paginas autobiográficas Marky recuerda que aquel mismo día el bajista había comenzado a discutir los términos de su salida de la banda.

Pero luego de un poco de investigación, se cae en la cuenta de que la versión resulta un tanto incoherente por cuestiones de cronología. En primer lugar, porque el libro fue publicado en 1983 y es improbable, aunque no imposible, que el escritor estuviese pensando en la banda de sonido de una película de la que aún no existía el libro. En segundo lugar, es sabido que Marky debió abandonar la banda en 1982 por su adicción a las drogas para regresar recién en 1987 y por lo tanto podríamos optar por desconfiar de la transparencia de su memoria de aquellos años. Y finalmente,  creo que deberíamos seguir desconfiando de esta versión dado que la película fue estrenada en 1989, mismo año en que Dee Dee abandonó la banda para dedicarse a su carrera solista que, a la postre, lo traería a nuestro país en 1994 para encontrar el amor y radicarse por algunos años en City Bell, Burzaco y Bandfield. Por lo tanto, es también improbable que el bajista hubiese pasado 6 años debatiendo los términos de su alejamiento.

Dee Dee Ramone y su novia Barbara Ramone.

En ese sentido, la conexión Ramones-King es recordada por el moderador de la página oficial de Stephen King, quien sostiene que los contactos telefónicos con Dee Dee deben haber sucedido en algún momento de 1988, cuando él mismo estaba al frente de la oficina de prensa del autor, mientras dice no recordar ninguna llamada de Marky.

Luego de la salida del libro biográfico de Marky, King fue indagado acerca de los dichos del baterista, los cuales calificó como “mierda” (bullshit) rectificando la versión y diciendo “no comimos en mi casa sino en el Miller’s Restaurant, que es el único restaurante elegante de Bangor”. Aunque insiste en no recordar la charla sobre Cementerio de Animales, lo que si recuerda es que hizo algún comentario sobre una canción y que el único que podía hilvanar dos oraciones era el baterista. No obstante, y aunque la anécdota de Marky le haya parecido una basura, agregó que no le cambiaria una palabra:

“es como dijo James Stewart en El hombre que mató a Liberty Valance: cuando la verdad y la leyenda se contradicen, imprime la leyenda”.

En cuanto al film que marcó a toda una generación, lo primero que hay que decir es que el título de la película está intencionalmente mal escrito porque para el autor aquella falta ortográfica indicaba que el cartel del pavoroso cementerio había sido escrito por niños. De la misma forma la canción de los Ramones fue titulada con una letra “S” en lugar de la “C” correspondiente, y las contribuciones de la banda no terminan ahí. “Sheena is a punk rocker” es tarareada por el fatídico camionero que en la escena siguiente protagonizará el accidente que delinea la trama de la película. Minutos despues, la frutilla del postre la coloca el mismo Stephen King, a quien no le bastó con ocuparse de la historia y del guion sino que ademas y decidió meterse en la piel del ministro que oficial el velorio del pequeño Gage Creed.

Pero los cameos no terminan ahí y en el video de la canción, que transcurre en el cementerio Sleepy Hollow de Nueva York, nos encontramos con algunos de los protagonistas de la escena punk y new wave de aquellos años como Debbie Harry y Chris Stein, de Blondie, y los miembros de The Dead Boys. Y como si fueran pocas las curiosidades que envuelven a aquel clásico video, aquella terminaría convirtiéndose en la última aparición documentada de Dee Dee en la banda mientras el track en cuestión, formaría parte del undécimo disco de los Ramones, en el que, por otra parte, aquel legendario bajista se hace con la factura de la mitad de las canciones.

En cuanto a lo cinematográfico, la saga de la película llegaría en 1992 pero ya sin el éxito de la primera, en su lugar caería una catarata de desaprobaciones y una crítica inesperadamente dura. El 2019, serviria de marco para la esperada remake que, dirigida por Kevin Kölsch y Dennis Widmyer, disfruto de un disimulado éxito y solo vino a engrosar la ola de remakes de las películas de King que nos atormentaron por aquellos años. Entre ellas podemos encontrar la saga de El resplandor, It, Carrie, y muchas otras.

Muchas cosas han cambiado desde que Joey, Johnny y Dee Dee no están mas con nosotros y, sin embargo, eso no impidió que la legendaria banda de Queens se haga un lugar en esta nueva entrega de Cementerio de animales aportando una vez más el tema principal, esta vez con la impronta garagera de Starcrawler que, con la desprolija voz de la delgadísima Arrow de Wilde, logra una excelente versión aggiornada a los tiempos que corren, recordandonos que, como en la película, no importa cuantas veces se pretendan enterrar al rock, este siempre logrará erguirse de su tumba. ¡Larga vida a los Ramones!

Disco de la semana: En el corazón del laberinto, de Skay Beilinson.
Canción de la semana: Plumas de cóndor al viento, de Skay Beilinson.

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