San Martín : memoria histórica, presente y futuro. Última parte

"Tercera y última parte de la historia del Libertador de América"

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San Martín : memoria histórica, presente y futuro. Última parte

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Luego de la primer y segunda entrega , llegamos al final de esta semana SanMartiniana.

Liberado de la presión que representaba la amenaza realista en El Callao, y asegurada toda la región costera, San Martín puede dedicarse a gobernar creando la estructura que le va dar forma a la nueva nación. Otorga la ciudadanía peruana a los indios, crea la bandera, dicta la obligatoriedad del colegio secundario, a partir del 28 de julio nadie nace esclavo en el Perú, convoca al concurso del que nace el himno nacional, forma la primera escuela normal, declara la libertad de comercio y de imprenta.

También funda la Biblioteca Nacional de Lima, en el acto dijo: “Los días de estreno de los establecimientos de ilustración son tan luctuosos para los tiranos como plausibles para los amantes de la libertad. Ellos establecen en el mundo literario las épocas de los progresos del espíritu, a los que se debe en la mayor parte la conservación de los derechos de los pueblos. La Biblioteca Nacional es una de las obras emprendidas que prometen más ventajas a la causa americana. Todo hombre que desee saber, puede instruirse gratuitamente.” (Clarin, Felipe Pigna…)

Aún con todas éstas reformas la sociedad limeña todavía no se vuelca de lleno a la emancipación y este genera que se empiece a pensar en otras alternativas para finalizar con el poder español en América. Se funda la Sociedad Patriótica con el fin de darle mayor impulso a la causa independentista pero las discusiones se enfrascan sobre la forma de gobierno. San Martín propone una monarquía constitucional, donde el rey debía ser un símbolo cohesionador de las distintas facciones, pues temía que se repita la misma situación interna que desangraba a las Provincias Unidas del Río de la Plata.

El monarquismo sanmartiniano no era absolutista ni por asomo, es más, la propuesta parte desde el punto de vista que era el sistema de gobierno más arraigado para le época y posibilitaba la unión de los pueblos. En oposición a esta visión surgen el sector republicano que defendido por José Faustino Sánchez Carrión, quien a través de su periódico La Abeja Republicana, comienza a hostigar los pasos dados por el general en la organización del país.

“Cuando finalicé mi carrera me propuse no contestar a los tiros de los enemigos, que todo hombre público, por más justificado que sea, se suscita, especialmente en revolución; pero el redactor de La Abeja me ha hecho quebrantar este propósito, al atacar lo más sagrado que el hombre posee: me he acordado que soy padre, y que el honor es la única herencia que dejo a mi hija; sí señor, la única que les transmite el que ha sido árbitro absoluto y fortuna de grandes Estados. Permítame V.E una reflexión que no dejará de pesar en su consideración, a saber: que el nombre del general San Martín ha sido más considerado por los enemigos de la independencia que por los muchos americanos a quienes he arrancado las viles cadenas que arrastraban.”  (San Martín responde a las injurias publicadas en el periódico limeño La Abeja Republicana el 11 de enero de 1823)

La llegada de San Martín a Perú revivió la causa emancipadora en Guayaquil, tal es así que la ciudad se declara independiente el 9 de octubre de 1820 y solicita ayuda a Bolívar para liberar al país. El general venezolano envía, por mar, al mariscal Sucre, su más fiel colaborador. Para finales de 1821 Sucre le solicita a San Martín el envío de tropas para finalizar con el poder de los españoles en Quito, por eso desde Lima parte una expedición auxiliadora al mando del general Santa Cruz y un regimiento de granaderos a caballo bajo las órdenes del argentino Juan Galo Lavalle. Gracias a esta colaboración, Sucre por el sur y Bolívar por el norte rodean Quito y triunfan en la batalla de Pichincha (24/05/1822). Así, para mediados de 1822, sólo queda en manos de los españoles la zona de las sierras cercanas a Cuzco y el Alto Perú.

Aunque parece fácil para los patriotas, la situación comienza a complicarse porque las tropas de Arenales sufren varias derrotas en las sierras que robustecen las posiciones de los españoles y amenazan con avanzar sobre Lima. Esto genera que la sociedad de la capital comience a cuestionar el poder del Protector. En Guayaquil, comienza una lucha de facciones entre los patriotas donde se debatía se unían a la Gran Colombia o si seguían perteneciendo al Perú, la llegada de Bolívar finaliza el conflicto anexando a la región.

“Vuestra situación era un fenómeno que estaba amenazando la anarquía. Yo he venido a traeros el arca de la Salvación.” (Fragmento del discurso proclamado por Simón Bolívar el 12 de julio de 1822)

Este es el contexto en que se da la entrevista de Guayaquil entre los dos más grandes libertadores de América.

Poco sabemos, a ciencia cierta, de lo que se hablaron San Martín y Bolívar los días 26 y 27 de Julio pues ambos hicieron honor a la promesa de mantener en secreto lo ocurrido. Todo lo que podemos decir son meras aproximaciones de conclusiones sacadas a partir de las acciones que realizó cada uno luego de aquel trascendental encuentro.

Al llegar a la bahía del río Guayas el general al ver, en una goleta de bandera peruana, a los partidarios del gobierno guayaquileño que proponían la anexión de la ciudad al Perú exclama: “Bolívar nos ha ganado de mano”.

Se da cuenta que no entran los dos en el Perú. Tenían dos personalidades opuestas aunque coincidían en la misma pasión por la independencia. Eran hombres de misión que sacrificaron todo. Bolívar era más ambicioso y más soberbio, pues venía en posición de victoria y poder luego de sus últimas victorias y del apoyo que recibía desde la Gran Colombia. En cambio, San Martín estaba en una posición de debilidad porque se había quedado sin Escuadra ya que Cochrane había regresado a Chile, era cuestionado en Lima y no recibía apoyo desde Buenos Aires ni de O´Higgins que estaba siendo atacado por distintas facciones. Expuesto el panorama que rodeaba a la entrevista queda claro el porqué del alejamiento de nuestro prócer dejando para Bolívar el cierre de la campaña que finalizará en diciembre de 1824 con la batalla de Ayacucho.

Luego del encuentro la decisión de San Martín es irrevocable y por eso le escribe a su amigo: “(…) Va a llegar la época porque tanto he suspirado. El 15 o el 16 del entrante voy a instalar el Congreso. El siguiente día me embarcaré para gozar de una tranquilidad que tanto necesito. Es regular pase a Buenos Aires a ver mi chiquilla. Si me dejan vivir en el campo con quietud, permaneceré; si no, me marcharé a la Banda Oriental. (…) Usted tiene mucha razón pero más tengo yo. Créame, amigo mío, ya estoy cansado de que me llamen tirano, que en todas partes quiero ser Rey, Emperador, y hasta Demonio. Por otra parte, mi salud está muy deteriorada; el temperamento de este país me lleva a la tumba; en fin, mi juventud fue sacrificada al servicio de los españoles y mi edad media al de mi patria; creo que tengo un derecho de disponer de mi vejez. (…). Creo que ésta será la última que le escribo. Adiós, mi querido amigo, de particular conocerá usted la amistad de su JOSE DE SAN MARTIN.”(Carta a Bernardo O´Higgins. Lima, 25 de agosto de 1822)

san martin guayaquil
San Martín y Bolivar en Guayaquil

Al llegar a Lima convoca al primer Congreso General Constituyente que se reúne el 20 de septiembre de 1822. En ese mismo momento entrega su título de Protector del Perú y es nombrado de fundador de la Libertad del Perú. Estoico, sereno, enérgico y fiel a sus convicciones alejándose de las pasiones que llevaran a las guerras civiles en América, así finaliza la vida política de San Martín.

“Mi presencia en el Perú, con las relaciones de poder que he dejado y con las de la fuerza, es inconsistente con la moral del cuerpo soberano y con la opinión propia, porque ninguna presencia personal por mi parte alejaría los tiros de la maledicencia y la calumnia. He cumplido la promesa que le hice al Perú: he visto reunido a sus representantes. (…) Nada se me resta sino tributar los votos de mi más sincero agradecimiento y de mi promesa de que si algún día se viera atacada la libertad de los peruanos, disputaré la gloria de acompañarlos, como un ciudadano.” (Renuncia en 1822, ante el Congreso de Perú, al título Primer Soldado de la Independencia con quieren honrarlo)

Por último, nos resulta de vital importancia el destino de cada uno de nuestros próceres independentistas que luego de más de 10 años de luchas, sacrificios y esfuerzos admirables terminan alejados de toda vida política a causa de las mediocridades, mezquindades y egoísmos de las élites locales: San Martín en Francia, O´Higgins exiliado en Lima, Bolívar sólo en Santa Marta, Sucre es asesinado en Pasto, Artigas refugiado en Paraguay, Güemes muriendo desangrado en las sierras a causa de un tiro por la espalda y Belgrano olvidado y pobre en Buenos Aires.

Como bien dijimos al comenzar el artículo, analizar la vida y obra de San Martín es una tarea enorme pues realmente es un personaje muy completo que en cada acción nos deja una enseñanza:

  • Jamás se enredó en las guerras civiles o internas. Cuando lo llamaron desde Buenos Aires para pelear con los caudillos del litoral se negó; o cuando llegó en 1829 y no desembarcó porque Lavalle había fusilado a Dorrego.
  • Sacrificó todo por obtener la libertad de América dejando de lado incluso el protagonismo de su liderazgo. Frente a la negativa de Bolívar de entregarle 4 mil hombres para la finalización de la independencia en Perú se ofreció a ser su subalterno.
  • Defendió América -con una visión estratégica realmente avanzada para su época- de cada agresión europea, por eso cuando Rosas se opuso al bloqueo Anglo-Francés, él se ofreció para combatir y luego le regaló su sable corvo.

Queda en el imaginario colectivo la figura de un San Martin de conducta intachable, de entrega a los pueblos y de lealtad a sus convicciones. Estas características lo acompañaron hasta sus últimas decisiones. Por eso cuando regresó del Perú, luego de haber convocado a un Congreso General que declarara su independencia, decidió alejarse de la vida pública. ¿Pero cuáles eran sus deseos luego de haber obtenido la libertad para 3 países? Al considerar que su función había sido lograda en 1823 se instaló en su chacra de Mendoza esperando que el gobierno de Buenos Aires le permitiera viajar a ver a su esposa enferma y reencontrarse con su hija. Lo cierto es que Bernardino Rivadavia (ministro de gobierno del gobernador Martin Rodríguez) jamás le perdonó su negativa a reprimir aquel levantamiento de los Federales en Octubre de 1812, y le negó el encuentro con su esposa.

Durante los 8 meses que vivió en Mendoza San Martín vió como su figura era utilizada por las distintas facciones en pugna que buscaban hacerse con el control del país. No corrió distinta suerte que los demás patriotas de la gesta libertadora, terminó sus días enfrentado con el sector de la sociedad que se hizo del poder político, aquellas elites locales, y sus representantes en la vida política, que se habían acomodado luego de la reorganización de los países ahora independientes de la colonia. La década revolucionaria deja paso a una nueva etapa política y social en nuestra región. Ante las luchas entre Unitarios y Federales, y ya con su esposa fallecida, San Martin decide exiliarse junto con su hija en Europa en 1824. En 1829, vuelve a Bs As en plena guerra civil, y el general Juan Lavalle le ofrece la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Su contundente respuesta fue: “el General San Martin jamás desenvainara su espada para combatir a sus paisanos.” (Alberto Piatelli, “San Martin en el Valle de Uco. Valores, ideales, vida y obra del padre de la patria” 2012). Ese mismo año decidió volver a Europa, donde vivirá hasta el 17 de Agosto de 1850 en Francia.

San Martín no libró muchas batallas pero las que peleo fueron decisivas en la historia de América.

“Divididos seremos esclavos, unidos estoy seguro que los batiremos: hagamos un esfuerzo de patriotismo, depongamos resentimientos particulares, y concluyamos nuestra obra con honor”.

Si hay algo de la llama revolucionaria de los patriotas de nuestra historia que debemos mantener viva es sin dudas la certeza de cuando las ideas más avanzadas se cruzan en la historia con las circunstancias precisas, las necesidades buscan resolverse y es en esos momentos que aparecen los grandes hombres y mujeres que le dan cuerpo a las grandes causas. No podemos hablar de la Independencia sin hablar de los miles de anónimos, pobres, indígenas, negros, criollos, mestizos, esos miles que han jugado un enorme papel a lo largo y a lo ancho del continente. Por esto el legado “Seamos libres, lo demás no importa nada” sigue tan vigente como el día que naciera de la boca del General San Martin para encausar la empresa que nos toca en nuestra época.

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