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San Martín : memoria histórica, presente y futuro. Segunda Parte

San Martín : memoria histórica, presente y futuro. Segunda Parte

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En la primera parte de esta nota llegamos hasta la previa del cruce de los Andes. San Martín entra definitivamente en la Historia grande.

El Aníbal de América:

Definitivamente el cruce de los Andes es la obra maestra de táctica y estrategia militar más impresionante del siglo XIX, tan es así que ha sido estudiada en todo el mundo. Todos los recursos de un pueblo se pusieron a disposición de semejante empresa, desde septiembre de 1814 hasta enero de 1817. En muy poco tiempo se instaló una fábrica de pólvora, una fundición de artillería, fábricas para el tejido de la vestimenta de los soldados, talleres para las tintas que le dieran color a los uniformes y un laboratorio para los explosivos. San Martín sabía que el primer enemigo a vencer era la roca cordillerana, que presentaba serias dificultades: no había caminos marcados, muchos eran de paso de mula en desfiladeros, la cordillera frontal de más de 4.000 metros de altura implicaba que el cruce debía hacerse en Enero durante el verano porque luego la nieve cerraba los pasos.

El 17 de enero de 1817 el grueso del ejército libertador inició el cruce de las montañas más altas de América por el paso de Los Patos, encabezados por San Martín, O´Higgins y Soler, mientras que una columna menor al mando de Las Heras lo hizo por el paso de Uspallata junto a la artillería desmontada y el parque general del ejército que conducía el capitán fray Luis Beltrán. El plan de la travesía debía llevarse a cabo en 20 días y abarcaba un frente de 800 kilómetros, todas las columnas tendrían que estar del lado chileno el 1 de febrero.

Sin embargo el desgaste, por el frío, el camino y la altura fue terrible:

“Las dificultades que tuvieron que vencer para el paso de las cordilleras sólo pueden ser calculadas por el que las haya pasado. Las principales eran la despoblación, la construcción de caminos, la falta de caza y sobre todo de pastos. El ejército arrastraba 10.600 mulas de silla y de carga, 1.600 caballos y 700 reses, a pesar de un cuidado indecible sólo llegaron a Chile 4.300 mulas, 511 caballos en muy mal estado, habiendo quedado el resto muerto o inutilizado en las cordilleras, 2 obuses de a 6 y 10 piezas de batalla de a 4, que marchaban por el camino de Uspallata, eran conducidos por 500 milicianos con zorras, y mucha parte del camino a brazo y con el auxilio de 4 cabresantes para las grandes eminencias. Los víveres para veinte días que debía durar la marcha, eran conducidos a mula, pues desde Mendoza hasta Chile por el camino de Los Patos no se encuentra ninguna casa ni población y tiene que pasarse cinco cordilleras. La puna o soroche había atacado a la mayor parte del ejército, de cuyas resultas perecieron varios soldados, como igualmente por el intenso frío. En fin, todos estaban bien convencidos que los obstáculos que se habían vencido no dejaban la menor esperanza de retirada; pero en cambio reinaba en el ejército una gran confianza, sufrimiento heroico en los trabajos y unión y emulación de los cuerpos”. (Notas escritas por San Martín en el destierro a pedido del general Guillermo Miller, antiguo subordinado que se dedicó a escribir sus Memorias)

Gracias a la información que le proporcionaron sus espías pudo dar el golpe de antemano en Chacabuco (12/2/1817) evitando la concentración de las fuerza enemigas y ganando la ciudad capital. El cabildo rápidamente nombró a San Martín como gobernador pero él se negó, fiel a su estilo de no desviarse de su objetivo. Fue entonces que nombraron a O´Higgins. La campaña no había finalizado, los enemigos de la libertad se concentraban en el sur del país y esperaban refuerzos desde Perú para contraatacar a los patriotas.

A fines de 1817 llega a Talcahuano el general español Mariano Osorio, enviado por el Virrey del Perú Joaquín de la Pezuela que había comprendido que para evitar la invasión patriota debía reconquistar Chile, y reorganiza las fuerzas realistas para avanzar sobre Santiago.

El año 1818 comenzó con la declaración de independencia de Chile, justo un año después de la batalla de Chacabuco. Es de destacar que creó la biblioteca de Santiago de Chile, donando los 10.000 pesos que se le había entregado como premio por la victoria de Chacabuco. Ahí, el Libertador dijo: “Las bibliotecas, destinadas a la educación universal son más poderosas que nuestros ejércitos para sostener la independencia”.(Clarín, Felipe Pigna…)

El 19 de marzo el general godo sorprende, atacando de noche, a las fuerzas de San Martín y O´Higgins que habían acampado en una zona cerca de la ciudad de Talca, denominada Cancha Rayada. Osorio sabía que sus fuerzas eran menores por eso optó por un ataque sorpresa en las penumbras para que el pánico y la desorganización se apoderaran de las tropas patriotas. Por este motivo es importante resaltar el rol que cumplió el general Las Heras que en pleno desorden ordenó a sus tropas la retirada sin pelear, salvando así a una columna de más de 2 mil hombres que serán el pilar de la reorganización del ejército unido patriota.

Al mismo tiempo es importante describir la situación en Santiago: proliferan los rumores de las muertes de San Martín y de O´Higgins, que el ejército unido chileno-argentino ha quedado destruido. Automáticamente varias figuras de la élite chilena comienzan a gestionar, mediante cartas a Osorio, el ingreso de los realistas en Santiago. Este caos fue paralizado, en pleno cabildo abierto, por el patriota Manuel Rodríguez quien consigue conformar un gobierno provisorio hasta que el 24 de marzo llegan los generales devolviendo la calma a la ciudad.

“Finalizada la batalla de Maipú, una cuadrilla patriota se apodera de la correspondencia del enemigo y se la entregan a San Martín en caja cerrada. El general triunfante, a diez kilómetros de Santiago se detiene a leer las cartas de traición escritas por un sector de la élite chilena. Acto seguido pidió que hiciesen una fogata donde quemó todos aquellos testimonios acusadores, perdonando así ante su conciencia a los que habían dudado de su genio” (Nicolás Cuello, Anecdotario y directivas de San Martín)

La batalla de Maipú (5/4/1818) es la muestra clara de que el ejército patriota es ya un máquina de guerra apta para enfrentar a las tropas regulares imperiales, queda afirmada la libertad de Chile, y este país va a ser la nueva base de operaciones para continuar con el plan sanmartiniano. Este combate define la balanza a favor de la independencia americana, pues le da fuerza a todo el movimiento revolucionario y deja el objetivo de entrar a Lima cada vez más cerca. San Martin lo entendía, como en todo momento su estrategia estaba muchos pasos adelante respecto de los hechos y respecto del mando realista…

“Esta batalla va a decidir la suerte de toda la América, y es preferible una muerte honrosa en el campo del honor a sufrirla por manos de nuestros verdugos. Yo estoy seguro de la victoria”. (Fragmento de su discurso a su estado mayor)

Asegurada la Independencia de Chile, San Martín pide permiso al gobierno para viajar a Buenos Aires y así visitar a Remedios y a Mercedes, quiénes se habían ido de Mendoza para estar junto a la familia, ya que su esposa padece tuberculosis y finalmente fallece

El otro motivo de su viaje es la intención de obtener de Pueyrredón recursos para financiar el viaje a Lima, pero se encontró con una situación cada vez más delicada. Aunque el Director Supremo acepta otorgarle un préstamo para la liberación del Perú, en junio de 1819, es reemplazado por Rondeau quien prontamente cambia de opinión y le solicita que regrese a Buenos Aires con el ejército de los Andes para destruir la insurrección de las provincias. San Martín no estaba de acuerdo en obedecer militarmente la orden y continúa su viaje hacia Chile.

La Desobediencia Genial:

Caído el gobierno central de Buenos Aires, luego de la batalla de Cepeda (2/2/1820), desaparece la autoridad de la que emanaba su cargo, por eso considera que no tiene sustento jurídico para continuar al frente del ejército libertador. El 26 de marzo presenta la renuncia, mediante carta cerrada al general Las Heras, pero toda la oficialidad del ejército de los Andes plantea que no estaba completo todo el plan sanmartiniano y lo incita a continuar con el ambicioso proyecto. El Acta de Rancagua (2/4/1820) es la más maravillosa condecoración honorífica que recibe San Martín a la cual no pudo negarse.

San Martín se apoya en su amigo O´Higgins y en el gobierno de Chile quien lo designa General en Jefe del ejército chileno, para decirle No a Buenos Aires y empezar a preparar la última parte de la expedición: Atacar el corazón del poder realista.

A diferencia del año 1814 cuando había retornado el absolutismo a España y en América los movimientos independentistas eran sofocados, quedando sólo la región rioplatense en manos de los patriotas, el año 1820 es un punto de inflexión para el proceso emancipador americano. Fernando VII sabía que si no quería perder sus colonias debía reforzar el Perú y desde allí reconquistar las zonas que dominaban los americanos. Venezuela y Colombia estaban aseguradas por la acción de Simón Bolivar que se disponía a avanzar sobre Ecuador. Mientras que asegurada la independencia de Chile y fortificada la frontera de Salta y Jujuy por Güemes, San Martín junto a O´Higgins organizaba la expedición al Perú por Mar.

Para dominar el Perú primero había que controlar los mares, por eso el gobierno chileno, encabezado por O´Higgins, mediante préstamos en Londres logra armar una pequeña flota. Gran Bretaña también jugaba su suerte en América del Sur, ya que sin la monarquía española de por medio, le quedaría vía libre para llevar adelante el comercio y “conquistar” nuevos y libres mercados, tomando en cuenta que ya estaba en germen el dominio comercial británico que se desarrollará con mayor fuerza en las décadas siguientes. Las elites locales (sobre todo de las ciudades portuarias) entendían que para ellos también se abría una oportunidad excepcional con la independencia. Volviendo a los sucesos, durante los 6 meses que transcurren entre el acta de Rancagua y el desembarco en las costas del Perú, la armada chilena libera sus costas tomando el puerto de Concepción y conquistando la isla de Chiloe. En Agosto de 1820 finalizan los preparativos de la escuadra con 17 navíos de transporte, 9 buques de guerra, 12 cañoneras, al mando del almirante inglés lord Cochrane que llevará al ejército libertador, compuesto por 4500 hombres, 800 caballos y 500 reses.

El 7 de septiembre comienza el desembarco y la última etapa del plan sanmartiniano se pone en marcha. La estrategia elegida para distraer al virrey de la Pezuela es similar a la guerra de zapa utilizada en la liberación de Chile. Las tropas españoles eran muy superiores en número, contaban con aproximadamente 23 mil efectivos distribuidos desde Guayaquil hasta el Alto Perú, por este motivo se fingen desembarcos para confundir al enemigo y que disperse sus fuerzas. La idea principal era cercar Lima para obligar al virrey a negociar la independencia. “He dado a conocer el objeto de mi misión para con vosotros; vengo para satisfacer la espera de todos aquellos que deseen la libertad del país que les dio a luz y ser gobernados por sus propias leyes.”(Manifiesto al pueblo peruano. Pisco, 7 de septiembre de 1820)

Acá vale resaltar, nuevamente, el genio estratega y militar de San Martín quien con un número 5 veces menor distribuye sus fuerzas de manera tal que va cercando Lima. Arenales desembarca en Paracas, toma Pisco y avanza por las sierras donde varios batallones españoles se suman a sus fuerzas. Cochrane bloquea el puerto de El Callao, toma el barco insignia de la armada española (la fragata Esmeralda) y corta las comunicaciones con el norte del virreinato. Mientras tanto, San Martín desembarca en Ancón al norte de Lima y desde allí coordinando con Arenales comienzan a realizar un movimiento de pinzas para cerrar el cerco sobre Lima. “Si se quiere ganar la independencia del Perú, debemos dar un golpe certero en el corazón del poder y así obligarlos a aceptar la libertad.”

Entre el 30 de septiembre y el 1 de octubre se produce la conferencia de Miraflores (al sur de Lima) entre emisarios, los realistas solicitan que los patriotas acepten la constitución liberal de Cádiz mientras que los patriotas insisten en que el virrey permita a los peruanos organizarse políticamente. Obviamente no se ponen de acuerdo y el 4 de octubre se reanudan las hostilidades. Los españoles buscaban ganar tiempo pero la frustrada negociación coloca a San Martín en una mejor posición ya que empieza a darse una situación increíble, varios batallones de españoles se pasan al lado patriota, la independencia va ganando más adeptos en la población y el bloqueo de Lima desgasta el poder que sustentaba a los realistas. Comienza así una lucha dentro de la oficialidad española, que ve a De la Pezuela como un hombre débil para continuar la resistencia, por eso el 29 de Enero de 1821 se produce el motín de Aznapuccio que coloca a De la Serna como nuevo virrey.

En Punchauca, 25 kilómetros al norte de Lima, el 2 de Junio se reúnen San Martín y el nuevo virrey para tratar de llegar a un acuerdo. Por el lado patriota se ofrece: declaración de la independencia, unificación de los ejércitos y conformación de una regencia liderada por De la Serna hasta que se declara una constitución. Sin embargo, la negativa a la libertad del pueblo peruano es lo que hace fracasar todas las negociaciones. Conscientes de no poder resistir el ataque patriota, el 6 de Julio, los realistas abandonan la capital hacia la ciudad de Cuzco sin ser atacados y bajo palabra de honor que sus enfermos y heridos serán cuidados por los patriotas.

Pero ¿Cuántos estaban convencidos de sostener la independencia? ¿La élite limeña está dispuesta a perder recursos y beneficios en pos de la libertad? San Martín es consciente de que llegaba a una sociedad acostumbrada, durante 300 años, a ser la dueña de América. La situación es totalmente diferente a Chile: no cuenta con un O´Higgins peruano en quien depositar su confianza y que unifique a las distintas facciones dentro de la alta sociedad, por eso es que debe aceptar el mando político unificándolo con el mando militar. El Cabildo abierto del 15 de julio de 1821 lo declara Protector del Perú. El 28 de julio de 1821 se proclama la independencia, es un espectáculo popular para buscar el apoyo de todas las clases. “Al fin, con paciencia y movimientos, hemos reducido a los enemigos a que abandonen la capital de los Pizarros (…) Nuestros desvelos han sido recompensados con los santos fines de ser asegurada la independencia de la América del Sud. Perú es libre.”(Carta al general O´Higgins tras la liberación de Lima)

La táctica de nuestro prócer -aunque para estas alturas ya es de todos los pueblos libres americanos- es realmente destacable. No utiliza la guerra como único recurso.Muestra de ello es la campaña en el Callao, donde sin disparar un tiro, y pese a las presiones de sus oficiales, logra rendir la fortaleza y vence a un ejército de 3 mil hombres. “Solo en el campo de batalla se tiene enemigos”. Claro está que para él cuando la diplomacia no resuelve la fuerza se vuelve un medio indispensable.

Continuará …

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