“Somos la suma de todos los Docentes que han pasado por nuestra educación”

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El profe Perazzo nos trae una reflexión sobre un personaje polémico en su presente y en el nuestro . Hablar de Sarmiento es entrar en el mundo de los grises , no apto para los (a veces) inevitables maniqueísmos . La vida y obra del supuesto “padre” del aula servirá como eje para pensar el rol de los docentes en tiempos más complejos que los de costumbre.


Nuestro más inmenso abrazo a todas las personas que piensan la educación como el pilar fundacional para una sociedad más justa y equitativa. En especial a Juan Pablo Vivares quien con su ejemplo formó a varios de quienes escribimos aquí.

Nuestra historiografía ha fijado el 11 de septiembre como el “Día del Maestro” (frase que lingüísticamente ha quedado anticuada en la actualidad) conmemorando dicha fecha la muerte de Domingo Faustino Sarmiento. Controvertido, polémico, autodidacta, y gran escritor que gracias a sus obras (52 tomos) nos permitió saber mucho de él. Pero lo paradójico es que la mayoría no lo ha leído y sólo les llega una parte totalmente segmentada por quienes desean mostrar de él lo que les conviene.

Una de las frases que resumen a Sarmiento es aquella que escribió en los baños de Zonda antes de emigrar a Chile a fines de 1840 perseguido por las tropas federales: “On ne tue point les idées” perteneciente al filósofo francés Fortoul. Eran los tiempos donde la Mazorca perseguía a todo aquel que pensara distinto a Rosas . Sarmiento sabía que no podía permanecer en San Juan. Quedando para la historia una traducción un poco más libre y extensa: “A los hombres se degüella; a las ideas, no”.

Intentaremos abordar su obra tratando de entenderlo con “su civilización” “su barbarie” contextualizando la época para aproximarnos a este personaje, y su legado, tan amplio de nuestra historia. Entre lo más destacable que encontramos es su proyecto de país, pensemos por un instante que su vida atravesó casi todo el siglo XIX (1811-1888), que pensó un país que no existía y se dedicó a llevarlo a cabo mediante el desarrollo de la industria, el telégrafo, el ferrocarril y la educación. Por todo esto es que no debemos plantear una sola mirada sobre quien forjó las bases del sistema educativo moderno argentino, considerando a la educación como un bien público y, por ende, como un derecho básico para las mayorías aunque excluía a los sectores portadores de las tradiciones orales.

¿Por qué es considerado el “Maestro de la Patria”? Su posicionamiento ideológico es admirable pues jamás renunció, a pesar de las dificultades, a sueño de crear un país moderno, próspero e industrial siguiendo los lineamientos de Manuel Belgrano. Para ello consideraba a la educación como el pilar fundamental que daría sustento a la nueva sociedad, por eso construyó más de 800 escuelas  durante su presidencia y fue uno de los defensores principales de la Ley 1420 siendo Senador. Como amante de la literatura y promotor de las letras fundó más de 100 bibliotecas. “Soldado con la pluma o la espada, combato para poder escribir; que escribir es pensar; escribo como medio y arma de combate, que combatir es realizar el pensamiento”.

Con su estilo arrogante jamás se privó de decir lo que pensaba y se enfrentó a todos (oligarquía, militares, literarios, etc.), son conocidas sus polémicas discusiones con Alberdi, Mitre, Anchorena, Unzue, entre otros. El mismo se consideraba como único e irrepetible y no se identificaba como miembro de la élite argentina aunque sentía el mismo rechazo por los caudillos federales que ésta.

Su no pertenencia a ningún sector de la élite y su profundo rechazo a los sectores populares, a pesar de venir de ahí, hacen de Sarmiento un personaje difícil de encuadrar dentro de una determinada posición. Aquí podemos destacar, por un lado, la famosa frase: “no ahorremos sangre de indio pues sirve para abonar la tierra”; y por otro lado, la poca conocida crítica y denuncia a Mitre por la excesiva concesión de tierras a las empresas británicas en la construcción del ferrocarril Rosario-Córdoba haciéndolas verdaderas agentes inmobiliarios: “La tierra que no vale nada hoy en día, con la llegada del ferrocarril, será de vital importancia en un futuro para evitar la creación de verdaderos latifundios”.

En esta visión está plasmada su experiencia en Estados Unidos, donde pudo apreciar el modelo agrícola impulsado por el Estado. Algo que el deseó trasladar, durante su presidencia, en la incipiente población de Chivilcoy y que le valió el enfrentamiento con la Sociedad Rural (su presidente era Eduardo Olivera, quien donó las tierras para la construcción de la Estación Olivera de Ferrocarril del Oeste – Actual Ferrocarril Sarmiento- Paradojas de la Historia).

Sin duda alguna, la obra literaria que lo posiciona como uno de los mejores escritores latinoamericanos del siglo XIX es “Civilización y Barbarie en las pampas argentinas” más bien conocida como Facundo. En ella hace alusión a los aspectos físicos, costumbres y hábitos de la argentina, usando la figura del caudillo federal para marcar la importancia de la instrucción pública en la lucha contra el salvajismo y la barbarie.

Considera al gaucho un ser marginal que tiene su origen en los latifundios y en la política de los terratenientes que le quitan la posibilidad de convertirse en un agente de producción. “Puedo asegurar que la revolución que destronará al estanciero que hace nacer al gaucho y a la montonera, no sólo está próxima, sino realizada. Aquí, en este pedazo de la pampa, hasta Córdoba, va a constituirse una nueva sociedad, una nueva nación. Creo, pues, que mi destino va a cumplirse y las esperanzas en mi gobierno quedarán satisfechas. (Carta a José Posse, en ocasión de la inauguración del ferrocarril Rosario-Córdoba. 24 de enero de 1870).

En esta obra, Sarmiento, plantea dos posturas culturales antagónicas: el americanismo y el europeísmo. A la primera la asocia con el desierto, lo irregular, lo disperso, la anarquía y el peligro. Mientras que la segunda es la representación de: la ciudad, la limpieza, las reglas, la organización, el progreso y la seguridad. Una de las tantas facetas para resaltar es que el momento en el que escribe la obra (1845), se encuentra exiliado en Chile siendo miembro de la Universidad de Chile y Director de la Escuela Normal. Son los tiempos de la confederación rosista y las ciudades están gobernadas por quienes representan la barbarie.

Identifica tres grupos socio-culturales diferentes:

  • Nativos: son salvajes, no están vinculados con el país. Son un estorbo para el desarrollo, no se los puede educar y por eso hay que exterminarlos.
  • Barbaros: son los pobres, los gauchos, los inmigrantes incultos que pueden insertarse en la sociedad mediante la educación. Es el pueblo, el soberano, que debe ser educado para hacer del país un ejemplo de civilización. Sólo deben acceder a la escuela primaria para adquirir las nociones básicas.
  • Civilizados: Son las minorías ilustradas que deben civilizar a los sectores barbaros. La Escuela Secundaria y la Universidad están reservadas para ellos.

El pensamiento de Sarmiento no puede reducirse a una sola obra, también están: Educación Popular, Recuerdos Provincia, Argirópolis, Viajes por Europa, África y América, sus cartas y discursos políticos. Así que elegir una mirada segmentaría la visión de quien fue un gran estadista y promotor del progreso del país. Cuando realizó el Primer Censo Nacional (1869) se encontró con el 70% de la población analfabeta y el 35%, del 1.800.000, residente en Buenos Aires.

En Argirópolis (1850), cuando prevé la caída de Rosas postula su proyecto de país: abrir las puertas a la inmigración, poblar el interior, ampliar las fronteras, descentralizar el comercio de Buenos Aires y acrecentar la producción de riquezas en el interior con el mejoramiento de las comunicaciones a través de telégrafos, puertos y ferrocarriles.

Por todo esto es que queremos concentrarnos en un aspecto que consideramos principal en la actualidad y el contexto que nos rodea. En “Educación Popular (1849) Sarmiento plasma el modelo educativo que nos regirá durante más de 100 años. Allí plantea que quienes ejerzan la docencia tienen que ser modelos sociales a seguir por conducta, personalidad y conocimiento.

La Escuela tiene que fabricar ciudadanos. Debe ser admirada y generar respeto para que los padres lleven a sus hijos. Es el palacio del saber y hay que universalizarla. Para esto el Estado debe ponerse al frente del proceso, sacárselo a la Iglesia y ser sostenida por la sociedad. “(…)Un padre pobre no puede ser responsable de la educación de sus hijos; pero la sociedad en masa tiene interés vital en asegurarse de que todos los individuos que han de venir con el tiempo a formar la nación, hayan, por la educación recibida en su infancia, preparádose suficientemente para desempeñar las funciones sociales a que serán llamados”.

sarmiento
Estatua de Sarmiento por Auguste Rodin

Por eso es fundamental el rol docente, quien es el centro del proceso de aprendizaje y por ende un modelo a seguir por esos futuros ciudadanos de derecho. Aquí nos queríamos detener, ya que hoy en día el rol docente ha sido tan vapuleado y vulgarizado que deseamos revitalizar su función.

Con la pandemia, nuestros docentes (los obreros de la tiza) han continuado con su función poniendo todos los recursos a su alcance a pesar de sentirse fuera de lugar. Lejos del aula, han adaptado su casa y horarios para llevar adelante la continuidad pedagógica por eso desde aquí nuestro más sincero apoyo.

No queremos dejar pasar esta fecha sin recordar a Sandra y Rubén, quienes llevando adelante su rol como miembros de la comunidad educativa murieron por culpa de la desidia del Estado que desde hace casi 30 años intenta borrar el legado que Sarmiento nos trasmitió a través de la Escuela.

Y para sumar polémica y debate , les dejamos una frase de Educación Popular que con anacronismo en puerta puede ser útil para quien quiera definir su posición con respecto al “Maestro de América” :

“De la educación de las mujeres depende la suerte de los Estados; la civilización se detiene a las puertas del hogar doméstico cuando ellas no están preparadas para recibirla. Las costumbres y las preocupaciones se perpetúan por ellas, jamás podrá alterarse la manera de ser de un pueblo, sin cambiar primero las ideas y hábitos de vida de las mujeres.(…) ¿Concebiríase en efecto la idea de dar instrucción aun elemental a los varones y no a las mujeres? ¿Al hermano y no a la hermana? ¿Al que ha de ser esposo y padre y no a la que ha de ser esposa y madre? ¿Por qué perpetuar deliberadamente en el uno la barbarie que quiere destruirse en el otro? (…) Las mujeres poseen aptitudes de carácter y de moral, que las hacen infinitamente superiores a los hombres, para la enseñanza de la tierna infancia. Su influencia sobre los niños tiene el mismo carácter de la madre; su inteligencia, dominada por el corazón, se dobla más fácilmente que la del hombre y se adapta a la capacidad infantil por una de las cualidades que son inherentes a su sexo”.

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