Trabajadores de apps, un universo gris

"Entrevista a Marcelo Koenig (Diputado Nacional)"

"Entrevista a Marcelo Koenig (Diputado Nacional)"

Trabajadores de apps, un universo gris

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La semana pasada tuvo lugar el primer paro internacional de trabajadores de apps y desde SPAM decidimos poner en perspectiva esta problemática abordándola con la claridad y la precisión que se merece. Para ello, y como parte de una serie de notas referidas al tema, hemos decidido primeramente convocar  al reciente autor de un proyecto de ley que intentará regular estas actividades, sacando a los trabajadores de la zona gris en el que se encuentran. La amena entrevista que, el diputado nacional por el Frente de Todos, Marcelo Koenig concedió a este medio es más que un buen punto de partida para iniciar nuestro recorrido.

– Contame, ¿Como surge el proyecto de legislar las apps?

– Tiene relación con ver permanentemente que están transitando y poniéndole el cuerpo montones de pibes y pibas en la calle. Ver  la situación de precariedad en que están, evidentemente ameritaba ponerle la atención y es algo que hicimos antes de la pandemia, pero que este contexto le dio una relevancia particular. Parece mentira, y es toda una paradoja, que le reconozcamos el carácter de esenciales pero no reconozcamos el carácter de trabajadores. Ahí había una cosa de precarización que yo particularmente creo que es la punta de lanza de un modo de contratación que puede implicar la precarización a futuro de muchos más rubros. Es decir, hoy la mayoría de esos trabajadores de plataforma tienen que ver con el reparto de cosas, en algunos casos con el transporte no solamente de cosas sino de personas, como puede ser Uber o Cabify, pero nada asegura que el día de mañana no se use este tipo de modalidades para contratar otro tipo de trabajo. De hecho por ejemplo una de las cosas que hoy se está haciendo (que hacen algunas de las aplicaciones) en esta moda de ponerle nombres anglosajones para prestigiarlos, a los pibes que arman los pedidos los llaman shopper y en realidad no hay mucha diferencia entre eso y un repositor externo ¿Porque mañana no podrían contratar a los repositores externos?  De hecho si uno mira en el mundo también están hoy contratando diversos servicios a través de plataformas, en España, en EEUU, gran parte de la enfermería se contrata en plataformas, por horas fijas. Entonces había que presentar un proyecto y regularlo. Cualquier regulación es mejor que la no regulación en este caso, porque  la no regulación, que es lo que quieren las grandes empresas que en su mayoría en este rubro son trasnacionales, es la forma más concreta de no estar en falta frente a la precarización de hecho en la que tienen a sus trabajadores.

– ¿Encontraste alguna resistencia por parte de algún vocero o lobbysta de estas trasnacionales? Viste que siempre que alguien quiere legislar el trabajo ponen el ejemplo de que eso atenta contra las inversiones, etc.

– Todavía no tuve una resistencia directa, ni una referencia directa o indirecta al planteo. El lobby de estas empresas se puede ver claramente y a veces hasta lo hacen de modo muy torpe. Me viene a la cabeza, la amenaza que hacen estas empresas tiene que ver, más que con una supuesta “libertad de empresa”, con la idea de la deslocalización, amenazan con la idea de “si nos ponen regulación nos vamos del país y vamos a dejar un tendal de gente sin trabajo”. Pero hay que explicar dos cosas en relación a esto. Primero te cuento como es esa amenaza, esa opereta que hacen. Salieron en varios diarios y portales diciendo que el tamaño del negocio en la argentina no daba para una regulación, que el gobierno estaba pretendiendo hacer una y por lo tanto ellos estaban estudiando irse del país. Esto podría ser verosímil si  hubieran tomado mi proyecto y hubiesen dicho que no le cierran los números. Pero decían que el proyecto era enviado por Romina Del Pla, si no me equivoco, y ahí es donde se vio la pata de la sota. Si el gobierno quiere mandar un proyecto de regulación del trabajo no lo va a mandar a través de Romina del Pla, eso era claramente una operación para mandar un mensaje de que cualquier cosa que mandemos nosotros ellos no la iban a aceptar. Nosotros no estamos en contra de la gente que se hace traer la pizza o la comida china, y entendemos que si no son estas empresas trasnacionales, van a ser empresas locales las que se hagan cargo de construir el algoritmo (que es lo que aporta la empresa para hacer este tipo de cosas) y una infraestructura mínima, que permite satisfacer esa demanda. En ese sentido puede haber en lo inmediato algún despido, pero el propio mercado de este tema va a reabsorber esa mano de obra rápidamente. Entonces para mi es una amenaza fantasma y lo que nosotros no podemos tolerar es lo que sucede con los trabajadores que ponen en riesgo su cuerpo todo el tiempo y que carecen de cualquier tipo de protección porque están en negro. Es un rubro muy negrero.

– Siempre se habla de que somos único en legislación del trabajo, pero siempre hay algún ejemplo que se pueda citar. ¿Tomaste algún ejemplo de legislación extranjera?

– Hay varios ejemplos de afuera, la de España puede ser una, pero en general te diría que no son del todo buenas porque hacen una figura del “colaborador” para no poner realmente los puntos sobre donde tienen que estar, que es el carácter de trabajador. La medula de mi proyecto  es el reconocimiento como trabajadores, creo que esa es la clave, el resto es discutible. Incluso una de las falencias del poder ejecutivo fue que dejo trascender, aunque no lo envió al congreso, una especie de estatuto para los trabajadores de plataforma, pero principalmente para los trabajadores mensajeros, los repartidores, y ahí no se habla expresamente del carácter de trabajadores, entre otras falencias que tiene ese proyecto. Me parece que esto es central, y en esto de legislación comparada, en general no toma como trabajadores a esos laburantes. Sí, les da derechos, pero no necesariamente los toma como trabajadores. “Autónomos colaborativos” dice alguna legislación, y me parece que no son ni autónomos, ni colaborativos. Si tiene cuatro patas, mueve la cola y ladra, en la idea general es un perro aunque lo llames león. Si alguien te puede determinar cuál es tu actividad, se beneficia con el producto de tu trabajo, te remunera por el trabajo que vos haces, te pone las condiciones en las que vos realizas tu trabajo, te puede sancionar si vos no haces lo que él te dice, es un empleador, llámalo como quieras, llámalo león, pero es un empleador.

– ¿Es posible regular este tipo de trabajo sin tener una soberanía digital? ¿Tendríamos que avanzar por otro lado con eso también?

– Eso es todo un problema porque muchas de esas empresas ni siquiera tiene una gran estructura. Me contaba uno de los sindicatos en los que se organiza la actividad, que una vez fueron a tomar a una de esas empresas y se metieron en la oficina en donde trabaja esta compañía. ¿Que hicieron los tipos de la oficina? Agarraron el CPU y la computadora portátil y se fueron a la mierda, porque toda la empresa era nada más que eso, y todo el resto de los bienes les importaba un rábano. Quiero decir con esto, hay algo de lo inmaterial de este tipo de cosas que sin duda complica pero estamos hablando de empresas que facturan, con lo cual hay una manera también de establecer determinadas condiciones de arraigo. De hecho hay muchas que ni siquiera están radicadas en Argentina, incluso ni siquiera están en el sistema bancario argentino. Hay una que no me acuerdo en este momento el nombre, de reparto de comidas, que cuando vos tenes que cobrar en efectivo y depositar en la cuenta de esa empresa, es una cuenta extranjera, con lo cual vos (el repartidor) tiene que pagar el impuesto país. Estas cuestiones se pueden legislar, pero particularmente el proyecto también busca dejar de alguna manera entrampadas a estas empresas, y encontrarle la vuelta para la cuestión de que se tengan que hacer cargo de sus trabajadores. Está planteado la conformación de una comisión que va a ser determinante en cuestiones como el establecimiento de un salario mínimo, así como la cantidad de horas que se requieren para ese salario y otra serie de cuestiones. Esa comisión va a estar compuesta por el Estado Nacional, por los trabajadores y  los empleadores. ¿Cómo se logra esto si los tipos no se quieren hacer cargo? Con solo algunas empresas que engrampemos en este mecanismo y que eso comprometa al resto vas a ver como rápidamente las otras empresas van a decir “si este va a firmar cosas por mí, mejor me siento en la mesa y la firmo yo”. En todo caso este es un mecanismo que está pensado de alguna manera para hacer poner el gancho a esas empresas trasnacionales.

– Teniendo en cuenta esto  y las amenazas del gobierno anterior sobre reforma laboral. ¿Vos pensás que, teniendo en el contexto marcado por las nuevas tecnologías, tenemos que llegar a una reforma laboral para asegurar o mejorar los derechos de los trabajadores?

– Yo creo que no, por eso el camino que elegí para el proyecto es la formación de un régimen especial. Algunos creen que alcanza con la ley de contrato de trabajo para proteger los derechos de los trabajadores de plataforma. Yo creo que evidentemente esa ley de contratos de trabajo tiene muchos vacíos respecto de una actividad que es completamente nueva en relación con sus métodos de contratación y en su propio ejercicio. Lo que no podemos hacer es modificar esa ley de contrato de trabajo para que por ahí adentro, por ese resquicio que se puede abrir, entre la idea de una flexibilización, por eso es que lo que establecimos es un régimen especial. Así como se estableció un régimen especial durante el gobierno de Cristina respecto del personal que trabaja en casas de familia, ese fue un poco nuestro modelo, quisimos hacer un régimen especial para que no haya ninguna duda de que por acá no se puede filtrar ninguna flexibilización.

– Saliendo un poco del proyecto, quería preguntarte por la agenda parlamentaria. Puntualmente me refiero a tema Vicentin e impuesto a las grandes fortunas.

– La última sesión estuvimos casi hasta las 2am tratando algunas leyes que tienen que ver con situaciones prioritarias y coyunturales claves. Quizás la menos relacionada con esto es la de la economía del conocimiento. Pero la de donación de plasma y teletrabajo son cosas no reguladas y que requerían cierta urgencia. Creo que la otra parte, la parte si se quiere sustancial de la agenda política parlamentaria depende precisamente de la política, depende de una disputa política, no es cuestión de presentar rápido un proyecto y con eso ya está. Es una cosa más compleja que depende de una decisión política que está en manos fundamentalmente del ejecutivo. También fue el ejecutivo quien planteo estas cosas. Vicentin no entró como un proyecto de ley de expropiación, sino que la decisión surgió ante el apriete de la estructura neoliberal que entiende que el Estado siempre tiene que estar para subsidiar a las empresas en sus pérdidas, para socializar las perdidas, de la misma manera que son muy celosos de individualizar sus ganancias. A partir de los desmanejos de los ceos de Vicentin, aparece un requerimiento del Estado, y el Estado dice con mucha claridad que primero lo que hay que hacer es intervenir y que eventualmente una de las respuestas puede ser la expropiación.

En torno a eso se abre un debate enorme en la sociedad, donde los sectores fundamentalmente alineados políticamente con el gobierno anterior, salen fuertemente a tomar esto como bandera y a tratar de meter palos en la rueda para que no se avance en este sentido, el cual creo que es el sentido clave para la salida de la pandemia y para la reconstrucción de la Argentina. Vicentin no solamente es la sexta o séptima gran empresa exportadora de materias prima del país, sino que también es un gran productor de alimentos. Que el Estado sea parte en la regulación y de la apropiación de los beneficios de la renta agraria diferencial, creo que es una condición necesaria para la justicia social. Esto es una oportunidad estratégica también, no siempre estas empresas muestran esas debilidades que legitiman la intervención y que legitiman la expropiación, porque además una parte importantísima de la deuda es con el estado a través de los bancos públicos. Por eso me parece que se abre todo un debate, que no solamente es hacia afuera con aquellos que agitan el fantasma de la 125 y quieren construir de eso una coacción de su fuerza política opositora, sino también es un debate hacia adentro.

El frente de todos es un frente heterogéneo donde hay distintos componentes y  esa disputa de sentido es permanente, existen varios de esos componentes que piensan que la forma de construir mayorías es a través de la moderación y la no generación de conflictos, nosotros somos de los que pensamos que, como decía el General, “no se puede hacer una tortilla sin romper huevos” y que hay que afectar a determinados intereses, porque de esto no se sale de otra manera. Sobre la crisis macrista vino esta pandemia que va a seguir destruyendo el aparato productivo, los empleos, va a seguir generando exclusión, y me parece que la salida de eso no es con más mercado sino con más Estado, y un Estado que no esté al servicio del gran capital sino que esté al servicio de la economía, y la economía al servicio de los hombres y mujeres de nuestro pueblo. Creo que por ahí pasa una parte de ese debate que es interesante, uno puede pensar que las mayorías se construyen de una manera o de otra, y es legítimo pensarlo en esos términos.

Por el otro lado, el impuesto a las grandes fortunas es un impuesto concreto y especifico por una única vez que tiene que ver con esos enormes multimillonarios con fortunas obscenas. Son menos de 10 mil personas que tienen varios millones de dólares y la idea es que alguna vez la crisis no caiga sobre los hombros de los laburantes, sino que alguna vez, una crisis, contribuyan a pagarla los ricos. Yo estoy convencido que hay una correlación entre esas fortunas obscenas que tienen los millonarios en Argentina y la pobreza de las mayorías. Por eso también es muy importante simbólicamente. Pensemos que cuando apareció esa idea y la discusión de implementar esa ley, se acabó la idea de unidad, la idea de cerrar la grieta. Vinieron claramente estos sectores de poder a decir  “no queremos nada de esto, vamos a ser Venezuela, vamos a ser Cuba, el comunismo” y toda una serie de pavadas que los anti cuarentena lo expresan de modo psiquiátrico, pero que dejan en evidencia que los grandes medios masivos de comunicación construyen subjetividad en torno a estas cosas.  Es ahí donde me parece que esto es la puerta, más allá del proyecto en sí, a una discusión mucho más profunda que tiene que ver con cómo hacemos para que la brecha entre las grandes fortunas y las mayorías no sea tan amplia. No digo que los millonarios no vivan bien, pero que tratemos que las mayorías puedan estar por encima de la línea de dignidad. Para eso es necesario un sistema tributario mucho más progresivo y no tan regresivo como el que tenemos en la argentina, y me parece que esto es la puerta para ese debate también.

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